La superficie como retrato de la resistencia

Tras el estallido social de octubre de 2019 en Chile, la arquitectura se transformó en una de sus evidencias materiales. Con el afán de resistir los posibles embates de violencia, se cubrieron las fachadas de los edificios de la misma forma en que los manifestantes cubrían sus rostros para resistir a los químicos con que se les intentaba dispersar. La arquitectura pasó así a manifestar una resistencia, pero una menos épica y más silenciosa que aquella que despertó a un país.