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Casa de vidrio

Una casa para plantas supone requerimientos distintos que una para humanos. Eso es lo que han hecho desde hace décadas los invernaderos industriales y es lo que, a otra escala y sin afanes productivos, logra también esta casa de vidrio. Las definiciones materiales y técnicas, al igual que las decisiones formales, han sido tomadas pensando en el bienestar de una vegetación literalmente trasplantada desde climas distintos a un exótico espacio en la precordillera chilena.

Fig. 1 © Roland Halbe

La Casa de vidrio contiene un pequeño bosque cautivo. Mediante diversos sistemas mecánicos genera un medioambiente artificial acondicionado para recrear un fragmento de selva tropical en una latitud distinta. Sus habitantes son una variedad de plantas, helechos, palmeras, orquídeas, musgos, pequeños árboles y algunos insectos que han encontrado su nuevo hábitat en esta atmósfera controlada. Aquí los seres humanos son visitantes esporádicos, salvo algunas intromisiones del jardinero o del propietario. Este es mayormente un espacio vacío de personas: es una casa para plantas.

Fig. 2 Planta emplazamiento © Roland Halbe

Fig. 3 Elevación oriente © Roland Halbe

Fig. 4 Planta © Roland Halbe

Fig. 5 Elevación sur © Roland Halbe

La rutina diaria de estas especies se ajusta a su ritmo circadiano, al movimiento del sol, a su incidencia en la temperatura y la humedad del ambiente, y cómo esto se traduce en la necesidad de agua y ventilación. Estas sutiles variables atmosféricas fueron integradas en el diseño, intentando vincular estrechamente este pequeño pedazo de naturaleza con la estructura portante y los sistemas de acondicionamiento mecánico.

La cubierta está conformada por dos bóvedas de bloque de vidrio. El espacio cóncavo bajo las bóvedas permite una altura interior suficiente para el crecimiento de pequeños árboles. A su vez, la cáscara estructural de vidrio forma un cielo de superficie continua que evita la proyección de sombras. La cara interior del bloque de vidrio es estriada, lo que evita el paso directo de los rayos de sol, disminuyendo la radiación directa sobre las hojas. Las únicas interrupciones en la superficie de las bóvedas son las dilataciones estructurales que les permiten resistir ante un posible movimiento sísmico. Estas estrías son aprovechadas para conducir un sistema de pequeñas mangueras por donde microaspersores humectan cenitalmente el ambiente cuando la humedad baja.

Fig. 6 © Roland Halbe

Fig. 7 Corte AA © Roland Halbe

Fig. 8 © Roland Halbe

En los extremos de cada bóveda, orientadas norte-sur, se disponen puertas proyectantes que se abren mecánicamente para producir ventilación cruzada cuando la temperatura interior supera los 24 °C. El soporte central de ambas bóvedas permite subir el agua de los aspersores por una de las columnas y el cableado eléctrico que alimenta la apertura de las ventanas de ventilación por la otra. Abajo, en torno a las plantas, un zócalo de 1 metro de alto revestido en metal desplegado deja entrever los ductos del sistema de calefacción que recorren el perímetro, necesarios para calentar el ambiente cuando las temperaturas bajan de los 14 °C. Estos distintos mecanismos, sumado a un sistema de riego automatizado estándar, son operados simultáneamente durante todo el año por un controlador digital, una tecnología común en invernaderos de la industria agrícola. Para los cuatro frentes de vidrio que rodean la planta cuadrada del edificio se utilizó un vidrio extraclaro, haciéndolo más traslucido para el ojo humano. Así, las plantas son más visibles desde el exterior, convirtiendo el edificio en una gran vitrina que exhibe a sus habitantes.

Fig. 9 © Roland Halbe

Casa de vidrio

ARQUITECTO: Max Núñez • COLABORADOR: Carlos Rosas • UBICACIÓN: Pirque, Santiago de Chile • PAISAJISMO: Juan Grimm • ILUMINACIÓN: Interdesign • SUPERFICIE TERRENO: 130 m² • AÑO DE PROYECTO: 2018 • FOTOGRAFÍA: Roland Halbe

MAX NÚÑEZ

<max@mnaa.cl>
Arquitecto y magíster en Arquitectura, Pontificia Universidad Católica de Chile, 2004. MSc in Advanced Architectural Design, Universidad de Columbia, Nueva York, 2010. El trabajo de Max Núñez Arquitectos ha sido reconocido con los premios Design Vanguard 2017 de Architectural Record, y el Design Award 2013, 2018 y 2020 de Wallpaper. Diseñó el Museo Regional de Atacama (Copiapó) y los Centros de Visitantes para el Parque Nacional Laguna San Rafael y para la Reserva Lago Jeinimeni (Aysén). Su trabajo es recogido en Trace. Max Núñez Arquitectos. Pista de despegue (Editorial Constructo, 2015) y Max Núñez Arquitectos. Colección de ideas (Ediciones ARQ, 2018).