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Deliveryscapes

Ivana Ivin

Arquitecta, Pontificia Universidad Católica de Chile, Santiago, Chile

En 2020, una clase específica de trabajadores se hizo visible: los esenciales, aquellos que siguieron trabajando para que nosotros pudiéramos quedarnos en casa, en confinamiento. Así, los esenciales dejaron de ser invisibles, tal como lo muestra esta investigación. Pero junto al colorido de sus mochilas, un hecho mucho más oscuro se hizo evidente: que nuestras vidas cotidianas se sostienen en la precariedad de muchos de esos trabajos esenciales.

Para los usuarios de aplicaciones de delivery, el espacio público ya no es el lugar de comercio ni de consumo. Bajo el lema «Te hacemos la vida más fácil», estas aplicaciones lograron atraer muchos usuarios. Si bien traen comida (o lo que sea) a la casa, lo que la app vende es ‘tiempo’ (que ‘perdíamos’ usando la ciudad). Hoy, en medio de una crisis sanitaria, el lema cambió. Ahora dice: «Te cuidamos». Así, nos vende algo más urgente que el tiempo: la salud.

La rápida adopción de nuevas formas de consumo no sería visible de no ser por cambios en lo construido. Las plazas, que hace un año eran ocupadas por consumidores, hoy están colonizadas por repartidores. Los restaurantes, que atraían por sus vivas terrazas, hoy no necesitan ser visibles más que por teléfono o la web. Las reuniones hoy ocurren en los espacios privados, con todos los productos recién hechos en ‘cocinas negras’. No sólo el lugar doméstico es el lugar de trabajo, sino que las cocinas domésticas han perdido sentido, pues ya no es necesario cocinar. Ya no es necesario pagar por servicio doméstico las 24 horas del día: puedes tenerlo en cualquier lugar de la ciudad que necesites.

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© Ivana Ivin

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El comercio, que originalmente reunía a las personas en ciudades, hoy permite el aislamiento. El uso de estas aplicaciones demuestra que ninguna crisis puede detener el motor que mueve la ciudad: el consumo. Así, mientras más aumentan las restricciones de libre circulación, más mochilas fluorescentes circulan por las calles.

Cuando casi nadie puede circular por la calle debido a la cuarentena, el delivery lo hará por nosotros. Mientras estemos obligados a permanecer en la casa, todo puede llegar a nosotros. Ahora sabemos cuánto extrañamos pasear, reunirnos en plazas, tomar algo en compañía de amigos. Somos conscientes de que el «Te hacemos la vida más fácil» propone racionalizar y eliminar lo que antes era la mejor parte de la vida, pero el «Te cuidamos» no nos da la opción de elegir.

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Ivana Ivin

<iivin@uc.cl>
Arquitecta, magíster en Arquitectura, Pontificia Universidad Católica de Chile, 2020. Se graduó con nota máxima con la tesis titulada «Rappiscapes: efectos urbanos del comercio digital para pedir bienes y servicios a domicilio».