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La coexistencia entre Chilenos y Mapuche. Chile, Estado plurinacional e intercultural

Elisa Loncon Antileo

Académica, Departamento de Educación, Universidad de Santiago de Chile Profesora externa, Pontificia Universidad Católica de Chile, Santiago, Chile

El resultado del plebiscito del 25 de octubre de 2020, en el que la opción ‘apruebo’ se impuso por un margen sorprendentemente amplio, ha encaminado a Chile a un proceso constituyente que desembocará en una nueva constitución política para el país.

En las manifestaciones que condujeron a dicho plebiscito, una de las demandas más reiteradas tenía que ver con el reconocimiento constitucional a los pueblos originarios. No es casualidad que la bandera mapuche o el Wünyelfe – la estrella mapuche – estuvieran entre los símbolos más característicos del estallido.

Desde esa perspectiva y en esta coyuntura histórica, en este debate preguntamos si es posible que dos naciones coexistan o si esto puede llevar a un conflicto como el que se ha desarrollado entre judíos y palestinos. Pues, si bien estamos conscientes de que la relación entre el pueblo mapuche y el Estado de Chile ha sido compleja – al punto de que es un conflicto no resuelto de más de 500 años -, tal vez la nueva constitución sea la instancia precisa para enfrentar legalmente un problema que, a fin de cuentas, es un conflicto de coexistencia.

Chile es uno de los países más atrasados en materia de derechos humanos de los pueblos indígenas. Hoy, frente al proceso de cambio social y político iniciado el 18 de octubre 2019, ratificado el 25 de octubre reciente con el triunfo del ‘apruebo’ en el plebiscito para cambiar la constitución, la emergencia del debate de la plurinacionalidad del Estado es insoslayable en la agenda indígena. Lamentablemente, el parlamento chileno aún no tiene mecanismos para la participación indígena en la nueva constitución y, a lo largo de la historia, el Estado-Gobierno no ha reconocido este derecho, sino que, en el caso mapuche, se suprimió la capacidad de decisión política a partir de la ocupación militar de su territorio vía colonialismo interno (González Casanova, 2006).

Un Estado plurinacional no implica la creación de otro Estado en el país, sino la transformación del Estado monocultural y unitario con un nuevo mandato que redistribuya las riquezas en igualdad de derechos sociales, políticos y de paridad; que reconozca los derechos colectivos de las nueve naciones originarias y del pueblo afrodescendiente: territorio, lengua, cultura y conocimientos, identidad, derechos políticos a la autonomía, la autodeterminación, y a la consulta indígena. Los derechos colectivos no son demandas indígenas antojadizas, son normas e instrumentos internacionales emitidos por las Naciones Unidas, entre ellos el Convenio 169 de la OIT, la Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas, la Declaración Americana sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas, OEA (2016) y el Plan de Acción sobre la Declaración Americana sobre los Pueblos Indígenas (2017-2021). Este último compromete a los Estados miembros para la creación de un mecanismo institucional que dé seguimiento a la implementación de la Declaración Americana y que sea capaz de responder a problemas serios en materia de tierras y recursos, protección ambiental y autogobierno de los pueblos, incluidas la salud y la seguridad de las mujeres y de las infancias indígenas (Cepal, 2018).

El Estado plurinacional además debe ser intercultural porque en la futura constitución debe quedar plasmado el anhelo de convivencia y de respeto a los pueblos indígenas, violentados por el racismo y la discriminación provenientes del poder hegemónico y de la violencia estatal y sus políticas genocidas y lingüicidas. Lo intercultural del Estado implicará el conocimiento y la valoración de los pueblos en la sociedad chilena y la instauración de políticas de diálogo no represivas. Ello requiere de una educación cívica y pública permanente que conduzca a conocer los pueblos, saber sus lenguas, historias y filosofías, identificar sus contri buciones al país. La condición intercultural del Estado dará sentido común y colectivo a la plurinacionalidad, permitiendo las identidades diversas y la valoración de las raíces indígenas del país. Es decir, lo intercultural favorecerá a toda la población porque brindará la posibilidad de desarrollar habilidades, valores, actitudes y conocimientos para vivir en mundos interconectados con tantas lenguas y culturas, para estar mejor equipados como ciudadanos del mundo global y local. Otro gran aporte será incorporar el valor y respeto por la Madre Tierra y el reconocimiento de los derechos no humanos al agua, al aire, a las montañas, etc. Todas medidas necesarias para garantizar la vida de la tierra y de nosotros mismos.

La plurinacionalidad se ha instalado en el continente como posibilidad recientemente en Bolivia y Ecuador; hay otras formas como la autonomía territorial en la Costa Atlántica de Nicaragua con los pueblos sumo, rama, miskito y garífuna; autonomía administrativa en el caso del pueblo cuna de Panamá, y otros. Son formas de gobierno indígena con diversos matices. La experiencia chilena no será una copia de otras constituciones, sino una forma genuina de mandato y gobierno construido por diversos actores que garanticen derechos a todes.

Las naciones originarias de Chile no han renunciado a sus derechos, fueron obligadas a hacerlo bajo presión por la imposición de leyes y engaños. El Estado chileno firmó tratados con el pueblo mapuche y los vulneró, prometió reconocimiento contitucional mediante la Ley Indígena (1993) y no lo cumplió. Una constitución plurinacional e intercultural es necesaria para cambiar la historia. La lucha indígena – y de los mapuche en particular – es un ejemplo paradigmático de defensa de la vida, de la tierra, las culturas y de la hermosa morenidad que conforma el país.

GONZÁLEZ CASANOVA, Pablo. «Colonialismo interno (una redefinición)». En BORON, A.; AMADEO, J.; GONZÁLEZ, S. (eds.). La teoría marxista hoy: problemas y perspectivas (409-434). Buenos Aires: Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales CLACSO, 2006.

DEL POPOLO, Fabiana. Los pueblos indígenas en América (Abya Yala): desafíos para la igualdad en la diversidad. Santiago: Cepal, 2018.

Elisa Loncon Antileo

<elisa.loncon@usach.cl>
Profesora de Inglés de la Universidad de La Frontera, magíster en Lingüística de la Universidad Autónoma Metropolitana, Iztapalapa UAM-I (México), PhD en Humanidades de la Universidad de Leiden (Holanda) y doctora en Literatura, Pontificia Universidad Católica de Chile. Se ha desempeñado en entidades como el Ministerio de Educación en Chile, la Unesco, la Fundación Integra, la Fundación Magisterio de la Araucanía, la Sociedad Interdisciplinaria de Estudio y Desarrollo Social (SI EDES) y diversas universidades del país. Es una de las creadoras del Centro Intercultural para la Investigación y la Transformación Educativa Rangin Wenu Mapu. Actualmente es académica del Departamento de Educación de la Universidad de Santiago de Chile y profesora externa de la Pontificia Universidad Católica de Chile.