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La nube y la rotonda

Samaneh Moafi

Senior Researcher at Forensic Architecture, Goldsmiths University of London, Londres, UK

Analizando las imágenes captadas por una cámara fija, este proyecto reconstruye la cantidad de gas lacrimógeno en el aire durante un día de las protestas de 2019 en Chile. Pero más allá de visibilizar y medir la brutalidad de la represión y el ambiente literalmente tóxico que genera, este caso también nos demuestra que las herramientas de la arquitectura sirven para mucho más que sólo diseñar edificios.

Este proyecto se basó en un archivo de videos en Youtube. Supimos de su existencia en febrero de 2020, cuando un grupo chileno de médicos activistas (no+lacrimógenas) se contactó con Forensic Architecture (FA). Habían reunido documentación sobre el uso de gas lacrimógeno por parte de Carabineros en barrios residenciales de Santiago y se enteraron de nuestra investigación al respecto mediante nuestros colaboradores Ángeles Donoso y César Barros.

Este particular archivo transmitía en vivo, diaria e ininterrumpidamente, a través una cámara instalada Goldsmiths University of London, Londres en la azotea de un edificio cerca de Plaza Dignidad (nombre popular dado a Plaza Baquedano luego del 18 de octubre de 2019), donde se encuentra Galería CIMA. La cámara apuntaba a la rotonda, un espacio urbano arquitectónico donde se concentran las protestas. El primer registro del archivo data del 24 de octubre de 2019, a menos de diez días del aumento de las tarifas del transporte público. Como tal, tenía documentación rigurosa del auge del movimiento popular más grande de la generación.

Fig. 1 Chile ocupa la dignidad
Cortesía de: Black Soul (Youtube video archive), 20 de diciembre, 2019.

Fig. 2 Confirmando las sombras. Cuadro de Lacrimógenas en Plaza Dignidad.
Cortesía de: Forensic Architecture

Existía una relación entre el movimiento y la forma urbana de esta rotonda. Su registro resonaba con imágenes de las ‘revoluciones rotonda’ de Túnez, Egipto, Baréin, Omán, Yemen, Libia y Siria en 2010, que ya había estudiado previamente con Eyal Weizman (2015). Fue en este espacio donde se unieron la clase obrera chilena, los pueblos indígenas, los estudiantes y las activistas feministas; y fue desde este espacio que sus voces fueron transmitidas en vivo a todos los hogares del mundo.

Fig. 3 Análisis del registro de Galería Cima: primera nube lacrimógena del 20 de diciembre de 2019. Cuadro de Lacrimógenas en Plaza Dignidad. © Nombre autor
Cortesía de: Forensic Architecture

Fig. 4 Análisis del registro de Marcela Ramírez (@afi_woman): quitando barricadas el 20 de diciembre de 2019. Cuadro de Lacrimógenas en Plaza Dignidad
Cortesía de: Forensic Architecture

Mientras los cánticos de «el violador eres tú» sacudían la Plaza Dignidad de Santiago, las palabras de «نلك ينعي نلك» estallaron en la Plaza de los Mártires de Beirut. Al otro lado del océano, desde Chile hasta el Líbano, e incluso Irak, Irán y Hong Kong, el espacio público estaba siendo reclamado por movimientos sociales que buscaban derrocar gobiernos autoritarios. La ocupación del espacio se mantuvo semana a semana y mes a mes. Lentamente, los barrios residenciales que recibían la ocupación sufrieron agudas manifestaciones de brutalidad policial. Desconfiando de la policía, usaron sus teléfonos para documentar los actos de violencia y publicarlos en redes sociales como evidencia, esperando que garantizaran justicia. Estos registros sugerían que las armas antidisturbios, si bien variaban en todo el mundo, compartían el sello de una nube blanca conocida como gas lacrimógeno o CS. Lanzadas por proyectiles o vehículos blindados, estas nubes causaban lagrimeo excesivo, visión borrosa, ardor dentro de la nariz, dificultad para tragar, presión en el pecho, tos, dificultad para respirar y sensación de asfixia, haciendo que las mascarillas dejaran de funcionar.

Fig. 5 El sistema automatizado ayuda a identificar el tiempo y posición exactos de las nubes lacrimógenas visibles. Cuadro de Lacrimógenas en Plaza Dignidad.
Cortesía de: Forensic Architecture

Fig. 6 Nubes lacrimógenas mapeadas en un modelo 3D de Plaza Dignidad. Cuadro de Lacrimógenas en Plaza Dignidad.
Cortesía de: Forensic Architecture

La historia de instrumentalización de nubes tóxicas se remonta al inicio del siglo XX, cuando la táctica era atacar el entorno del enemigo en lugar de su cuerpo. El caso de Ypres de 1915 es uno de los primeros ejemplos de este tipo, donde miles de cilindros de gas cloro fueron lanzados por soldados alemanes por el borde de su trinchera para deshacerse de las tropas francesas y británicas. En este contexto, como indicó Peter Sloterdijk (2009:22), quien respiraba se convertía, sólo por realizar su hábito elemental de respirar, en «víctima y cómplice involuntario de su propia aniquilación». Con el fin de la Primera Guerra Mundial, en 1925 el Protocolo de Ginebra prohibió el uso de gases asfixiantes en la guerra. Más tarde, en 1993, las Naciones Unidas endurecieron el marco legal para gases tóxicos no letales con una nueva convención, pero introdujeron una excepción para el uso interno de control antidisturbios. Con esta convención, las fronteras de las guerras ambientales se trasladaron a las calles y rotondas de nuestras ciudades.

Los fabricantes de CS o gas lacrimógeno a menudo entregan especificaciones detalladas para sus productos, pero no proveen información confiable sobre su comportamiento en entornos urbanos. El gas lacrimógeno viene en forma sólida y polvorienta. Cuando se activa, el polvo presurizado se mezcla con un fórmula líquida que se libera en el aire como gotas. La velocidad y la dirección del viento, la temperatura, e incluso la humedad influirían en el comportamiento de dichas gotas. Si bien los informes médicos han demostrado su impacto brutal, los gases tóxicos aún no están prohibidos. Al igual que con otras formas de violencia ambiental, se necesitan nuevos métodos de investigación para explicar cómo afectan la salud de quienes respiran en barrios residenciales.

Fig. 7 Simulación matemática de mecánica de fluidos para el gas lacrimógeno en el aire. Cuadro de Lacrimógenas en Plaza Dignidad.
Cortesía de: Forensic Architecture

En asociación con no+lacrimógenas y junto al Dr. Salvador Navarro Martínez, en el Imperial College London lideré un equipo de Forensic Architecture1 para examinar la escala del uso de gases lacrimógenos en un día de protesta, utilizando el registro de Galería CIMA del 20 de diciembre de 2019. Nuestro objetivo era evaluar la gravedad de los riesgos para la salud de los residentes expuestos. Ese día, cientos de bombas lacrimógenas fueron lanzadas contra los manifestantes en una atroz muestra de desprecio por la salud pública por parte de las autoridades chilenas. En primer lugar, desarrollamos un modelo 3D de la rotonda. Reconstruimos el cono de visión de la cámara y confirmamos su código de tiempo usando sombras. Luego desarrollamos un método automatizado de análisis de video para detectar la extensión de cada nube lacrimógena, marcando la ubicación aproximada de su origen, su cartucho. Localizamos un total de 596 nubes lacrimógenas en nuestro modelo 3D.

Fig. 8 Partículas CS tóxicas arrastradas por el viento y eventualmente depositadas en el suelo. Cuadro de Lacrimógenas en Plaza Dignidad.
Cortesía de: Forensic Architecture

Durante los últimos tres años, hemos trabajado con el Imperial College London para desarrollar un método que nos permita mapear la forma y las concentraciones de nubes tóxicas con datos de fuente libre. Nuestro método utiliza simulaciones matemáticas de dinámica de fluidos de nubes tóxicas en condiciones de laboratorio digital, considerando datos meteorológicos como temperatura y viento. Con las ubicaciones de los cartuchos mapeados con precisión dentro de nuestro modelo 3D de Plaza Dignidad, somos capaces de mapear la arquitectura de las nubes de gas lacrimógeno. El viento transportaba las partículas de Cs de suroeste a noreste a través de la rotonda y las depositaba en el suelo y en el río Mapocho. Los edificios circundantes generaron turbulencias irregulares que llevaron las toxinas a barrios vecindarios aledaños. Demostramos que los contornos de las nubes, al acumularse en el aire y depositarse en el suelo, se extendían mucho más allá del perímetro de la rotonda.

Fig. 9 Concentración de CS por metro cúbico en un punto de muestra en Plaza Dignidad entre las 8:30 y 8:40 pm.
Cortesía de: Forensic Architecture

Nuestra simulación también nos permitió medir la saturación de toxicidad en cualquier punto de nuestro modelo 3D. El Manual de Control de Multitudes de la policía chilena establece que la exposición al gas debe limitarse a 0,4 milígramos por metro cúbico y las concentraciones por encima del umbral de 2 milígramos constituyen un peligro grave. Nuestro modelo demostró que este umbral fue superado en un punto de muestra para una duración total de 185 segundos, entre 8:30 y 8:40 PM. En otras palabras, la concentración de gases lacrimógenos en Plaza Dignidad había alcanzado niveles de toxicidad de 40 veces sobre el límite permitido, arriesgando la vida de los manifestantes y los residentes de los barrios cercanos.

La respiración, Achille Mbembe destacó, es más que un acto puramente biológico. Es lo que tenemos en común; lo «incuantificable» y lo que «no puede apropiarse» (Mbembe, 2020). Si el principio del siglo XX fue caracterizado por guerras ambientales contra el aire de quien respira, el principio del siglo XXI sería una apertura para los sin aliento, para reclamar lo que Mbembe (2020) articuló como el «derecho universal a respirar». Hoy escuchamos que los residentes de Santiago abrieron una causa contra el uso de gas lacrimógeno por parte de Carabineros que ha destruido la flora y fauna de sus barrios (Ortiz et al., 2021). Esto es un comienzo. La prohibición de gases lacrimógenos es un derecho universal y nuestro método de investigación sobre la arquitectura de la nube ofrece pruebas confiables para apoyarla.

Gas lacrimógeno en Plaza Dignidad

AUTORES: Forensic Architecture • COLABORADORES: Samaneh Moafi (investigadora), Martyna Marciniak, Robert Trafford, Mark Nieto and Tamara Z. Jamil, Eyal Weizman (supervisor de la investigación) • UBICACIÓN: Plaza Dignidad, Santiago, Chile • FINANCIAMIENTO: Forensic Architecture recibe fondos académicos, de derechos humanos, tecnología y de arte • SOCIO: no+lacrimógenas • CONSULTORES: Salvador Navarro Martínez (simulación de dinámica de fluidos), Anna Feigenbaum (consultora de CS) • COLABORADORES EXTERNOS: Ángeles Donoso Macaya, César Barros A., Marcela Ramírez, Camila Pérez Soto, Ignacio Farías, Francisca Benítez, Alexander Samuel, Neil Corney • FECHA DE PUBLICACIÓN: 20/ 12/2020

1 Mi equipo en FA incluyó a Martyna Marciniak, Robert Trafford Mark Nieto y Tamara Z. Jamil; y se benefició, en gran medida, de l supervisión de Eyal Weizman.

MBEMBE, Achille. «The Universal Right to Breath». Critical Inquiry (April 13, 2020).

ORTIZ, D.; RIFFO, J.; VELÁSQUEZ, F. «Vecinos de Plaza Dignidad acusan desprotección de tribunales por uso indiscriminado de lacrimógenas». Interferencia, 10 de enero de 2021. Disponible en: <https://interferencia.cl/articulos/vecinos-de-plaza-dignidad-acusan-desproteccion-de-tribunales-por-uso-indiscriminado-de> [ Links ]

SLOTERDIJK, Peter. Terror from Air. Los Angeles: Semiotext(e), 2009.

WEIZMAN, Eyal. The Roundabout Revolution. Berlín: Sternberg Press, 2015.

Samaneh Moafi

<sm@forensic-architecture.org>
Investigadora principal en Forensic Architecture, Goldsmiths University of London. Proporciona supervisión conceptual en todos los proyectos y, en particular, supervisa el Centro para la Naturaleza Contemporánea (CCN), donde se desarrollan nuevas técnicas de investigación para la violencia ambiental. Obtuvo su PhD en la Architectural Association (AA) con una tesis sobre la historia contemporánea de la vivienda masiva de origen estatal en Irán, y las identidades de clase y roles de género que informó.