Close

La pandemia ayudó a crear solidaridad entre los pabellones

Hashim Sarkis

Dean, School of Architecture and Planning, Massachusetts Institute of Technology (MIT), USA

Jaime Daroca

Adjunct Faculty, Academy of Art University, San Francisco, USA. Socio fundador, PRÁCTICA, Madrid, España.

José Mayoral

Adjunct Faculty, Academy of Art University, San Francisco, USA. Socio fundador, PRÁCTICA, Madrid, España

José Ramón Sierra

Adjunct Faculty, Academy of Art University, San Francisco, USA. Socio fundador, PRÁCTICA, Madrid, España.

Al ser el encuentro de arquitectura más importante del mundo, la postergación de la XVII Bienal de Venecia – de 2020 a 2021 – evidenció la magnitud de la pandemia de COVID-19. Pero dicha postergación no sólo significó un retraso, sino la reformulación del espíritu de este evento titulado, quizás de forma anticipatoria, «Cómo viviremos juntos

PRÁCTICA: Desde el comienzo de la pandemia ha habido muchas perspectivas sobre la situación de crisis actual y los posibles impactos dentro del ámbito arquitectónico. ¿Cuál es tu análisis de la situación actual? ¿Qué referencias crees que puede ofrecer la arquitectura?

HASHIM SARKIS: Si lo miramos a través de Zoom, veremos lo importante que se ha vuelto la arquitectura para definir el espacio y la identidad de cada persona. Ya sea que mostremos la habitación en la que estamos o un espacio virtual ficticio, confiamos en la arquitectura y su representación para localizarnos en el mundo y reflejar nuestra identidad o estado de ánimo. En ese sentido, la arquitectura ofrece una manera de amplificar nuestra presencia y proyectarla por medio de Zoom.

Fig. 1. Pabellón Central Giardini.
© Francesco Galli. Cortesía de La Biennale di Venezia

Fig. 2 Arsenale.
© Andrea Avezzù. Cortesía de La Biennale di Venezia

Si lo miramos en términos de cómo realmente hemos cambiado el uso de los espacios en los que vivimos, la pandemia nos ha enseñado a ver, entender, medir y reutilizar el espacio como el medio por el que nos relacionamos con los demás y cómo reconcebirlo creativamente para restablecer encuentros seguros. Nos ha enseñado a vivir aislados y, en ese sentido, el valor de vivir juntos. Nos ha enseñado sobre escalas de asociación y la importancia del exterior como refugio seguro para reunirnos con los demás. También nos ha enseñado lo marcadas que son las diferencias socioeconómicas en términos espaciales.

Si lo miramos en términos urbanos, tal vez encontraremos el impacto y las consecuencias más críticas. Las ciudades volverán a examinar sus servicios en cuanto a salud y servicios públicos, como escuelas y clínicas, a medida que comencemos a hacer más preguntas sobre la validez de separar las áreas de trabajo y de vida. Sin duda, la densidad se pondrá en tela de juicio como condición codiciada para la eficiencia y la sostenibilidad. Pero esperemos que sus otros beneficios, de sociabilidad, cooperación y salud pública, no sean descuidados. Los debates sobre la centralización contra la descentralización de los servicios ya están creciendo y creo que habrá una revisión seria sobre la tendencia a privatizar la infraestructura.

P: Se ha escrito mucho sobre la ironía y la idoneidad del tema de la bienal: «¿Cómo viviremos juntos?». ¿Esperas que las circunstancias del año anterior cambien e influyan en las respuestas a esta pregunta fundamental?

HS: Sin duda, la pandemia volvió incluso más relevante la pregunta que formulé como título de la bienal – «¿Cómo viviremos juntos?» -, aunque sea de alguna manera irónica, dado el aislamiento que la pandemia ha impuesto. De hecho, puede ser una coincidencia que hayamos hecho la pregunta unos meses antes de la pandemia. Sin embargo, hay una conexión más profunda. Las mismas razones que nos condujeron a hacer esta pregunta (crisis climática, desplazamientos masivos de población, polarización política y crecientes desigualdades raciales, sociales y económicas) nos condujeron a esta pandemia. La respuesta de la arquitectura a estas razones será fundamental para la XVII Bienal de Arquitectura de Venecia. La forma en que viviremos juntos se ha vuelto aún más pertinente, por no decir urgente, como pregunta. Cuando compartí el título de la bienal con Mary Robinson, ella comentó: «La única manera de seguir viviendo es si vivimos juntos».

Cada generación se siente obligada a hacer esta antigua pregunta y la responde a su propia y única manera. A diferencia de las anteriores, impulsadas ideológicamente, esta generación insiste en que no hay una sola fuente de la que pueda venir la respuesta. La pluralidad de fuentes y la diversidad de respuestas sólo enriquecerán nuestra convivencia, no la impedirán.

Hacemos esta pregunta a los arquitectos porque claramente no estamos contentos con las respuestas que están saliendo actualmente desde la política. Les preguntamos a los arquitectos porque son buenos para convocar a diferentes participantes y expertos en el proceso de la construcción. Les preguntamos porque nosotros, arquitectos, estamos preocupados por dar forma a los espacios en los que la gente vive junta y porque con frecuencia imaginamos estos escenarios de manera diferente a las normas sociales que los dictan. En ese sentido, los contratos espaciales que producimos con cada espacio que diseñamos son fieles al contrato social que originó el espacio y, al mismo tiempo, proponen una alternativa a él. Aspiramos a activar lo mejor del contrato social y proponer alternativas para mejorarlo.

Esperemos que la pregunta siga impulsándonos y, así, que nos apoyemos en el optimismo que mueve a la arquitectura y a los arquitectos. Nuestra profesión tiene la tarea de diseñar mejores espacios para una mejor vida. Nuestro desafío no es ser optimistas o no. Ahí no tenemos elección. Es más bien lo exitosos que somos al transportar a los habitantes a una mejor vida a través de las ‘imágenes del deseo’ que producimos con la arquitectura.

Fig. 3 Arsenale.
© Andrea Avezzù. Cortesía de La Biennale di Venezia

P: En menos de un año hemos experimentado un profundo cambio en nuestra vida cotidiana, desde el trabajo hasta nuestros hogares, desde lo físico hasta lo virtual. ¿Será esta edición de la Bienal de Arquitectura de Venecia un hito en la virtualización de exposiciones globales? Al imaginar una exposición ligada a un lugar, ¿cómo se explorará el reino virtual?

HS: Una época no precede a los instrumentos que utiliza. Lo mismo para la época pandémica. El reino virtual ya estaba desde hace un tiempo y ha ayudado a amplificar y difundir bienales anteriores. La película Mostra ha estado teniendo exhibiciones virtuales especiales desde hace un tiempo. La pandemia no ha hecho más que acelerar el uso de estas nuevas tecnologías y su difusión. Su aceptación como dimensión añadida a las exposiciones, lo que llamas «virtualización de las exposiciones globales», es muy bienvenida. Se suma a la accesibilidad y a las diferentes dimensiones de la arquitectura de visualización. Pero «esto no matará aquello», ni siquiera lo reemplazará. Sin duda lo complementará de maneras que quedan por ex-plorar. Estamos empezando a hacerlo con los adelantos y podcasts de los proyectos en las redes sociales de la bienal. ¡Sólo ha aumentado el interés por la apertura!

Fig. 4 Studio Ossidiana, Variation on a Bird Cage, 2019-20.
Fuente: Studio Ossidiana

P: La apertura aplazada, de mayo de 2020 a mayo de 2021, ha ofrecido a los participantes más tiempo y perspectiva dentro de un año difícil. ¿Cómo afectó este cambio de calendario a la curatoría y organización de la bienal?

HS: Fue Paul Valéry, creo, quien dijo que un poema nunca está terminado, está abandonado. En arquitectura, la fecha límite para entregar dibujos se percibe como un momento agónico de abandono. En un año regular, cuando los participantes suelen tener unos seis meses para preparar sus instalaciones, tienden a terminar y a construirlas apresuradamente y luego, cuando las ven, desean tener más tiempo para refinarlas. ¡He estado en esta situación varias veces! El año adicional ha permitido a todo el mundo reflexionar y refinar, hacer lo que como artistas hacemos mejor, iteramos y reiteramos. Sin duda, la pandemia también ha puesto algunas restricciones a la fabricación, la instalación y al financiamiento pero, en general, creo que la exposición se ha vuelto más nítida y refinada.

Desde una perspectiva curatorial, y al principio de la pandemia, regularmente se nos preguntó cómo cambia-ríamos la exposición para abordar las condiciones actua-les. Lo pensé mucho, pero sentí que el tema compartía con la pandemia las causas subyacentes que me llevaron a preguntar: «¿Cómo viviremos juntos?». El tema es el resultado de las muchas condiciones que condujeron a la pandemia como el cambio climático, la polarización política y el aumento de las desigualdades económicas. Algunas de estas condiciones han sido aún más expuestas por la pandemia y, como tal, han hecho la exposición aún más accesible y, esperemos, pertinente.

Fig. 5 Osbourne Macharia, «GIKOS H: Ejemplo de proyectos fotográficos de arte que involucran al creativo millenial en los asentamientos informales de Nairobi, Keja», 2019.
Fuente: Osbourne Macharia

P: La Bienal de Venecia ha sido históricamente consi-derada como el evento arquitectónico con mayor asis-tencia de público en el mundo. Hoy, con las cambiantes restricciones de viaje y el impacto en las interacciones sociales, ¿se verá afectada la experiencia y la influencia de la bienal?

HS: El verano pasado, durante la breve pausa que trajo turistas de vuelta a Venecia, la ciudad fue testigo de un relativo aumento de turismo cultural. La gente vino a ver esta maravillosa ciudad y su producción cultural. Estaban ansiosos por verla salir de la crisis. De todas las ciudades, no me sorprende que quisieran ver Venecia más.

Espero que esta sea la actitud una vez que la gente empiece a viajar de nuevo. Pero la bienal arquitectónica tiene un lugar único entre arquitectos. Fue la primera, es la más visitada y cuenta con muchos talleres y programas para universidades a su alrededor. Espero que una vez que la situación mejore y sin que se sometan a ningún riesgo, se reúnan de nuevo en Venecia para celebrar la arquitectura y su regreso. No hay nada que reemplace experimentar la arquitectura en persona y nada que reemplace ver Venecia.

Desde una perspectiva de programación, históricamente, alrededor de dos tercios de los visitantes llegan a la bienal durante los tres meses de la temporada de otoño. Estamos trabajando para fortalecer los programas públicos durante este período y, para entonces, esperamos que las condiciones de viaje hayan mejorado significativamente.

Fig. 6 Atelier RITA , Emergency Shelter for Refugees and Roma Community, 2017.
Fuente: David Boureau @urbamutability. Derechos reservados, 2020

P: A los participantes en la bienal se les dio la oportunidad de cambiar y modificar sus propuestas originales para reflejar el impacto de la pandemia. ¿Cuáles son sus expectativas para las respuestas en general?

HS: La respuesta ha sido principalmente «seguimos el curso». Y debo decir que es tranquilizador. Muchos se vieron obligados a modificar su disposición para cumplir con los criterios de seguridad pandémica desarrollados por el equipo de Venecia, basándose en las directrices para museos impuestas por las autoridades italianas. Los cumplimos. Pero, temáticamente, muy pocos proyectos replantearon su contenido para reflejar la pandemia. Al igual que con la posición curatorial, la mayoría de los participantes consideraron que el tema y su respuesta seguían siendo muy pertinentes y que la pandemia, como mucho, aumentaba la relevancia de sus propuestas. Tiendo a estar de acuerdo, pero espero ansiosamente la reacción de los visitantes.

P: La bienal se organiza a lo largo de cinco escalas entre el Arsenale y el pabellón central en el Giardini. Estas cinco escalas nos ayudan a observar un espectro más amplio, desde seres diversos hasta el nivel planetario. Como curador, ¿nos estás desafiando a abandonar nuestro punto de vista antropocéntrico dentro de la sociedad?

HS: Por supuesto. Pero a veces me pregunto si desafiar la visión antropocéntrica es en sí mismo antropocéntrico. Es ese viejo deseo de encontrar el punto arquimédico desde el que podemos ver todo sin obstruir la vista. Pero sigue siendo muy válido, y cada vez más, especialmente cuando empezamos a darnos cuenta de que la forma en que vivimos afecta a otros seres y al planeta. El anhelo de una perspectiva no antropocéntrica es un signo de creciente empatía por los demás. Esta empatía está muy fuertemente representada en las cinco escalas de la bienal. Incluso a la escala íntima del cuerpo. Hay toda una sección en la exposición dedicada a convivir con otras especies. Te sorprenderías de la cantidad de arquitectos jóvenes que consideran eso en su trabajo y lo enriquecedor que ha sido para la arquitectura. La disposición del arquitecto está cambiando y creo que la bienal lo captura bien.

Fig. 7 «Río Somes, playa urbana». Río Somes: a través de comunidades y ecosistemas, 2017-presente.
Fuente: PRÁCTICA.

P: La arquitectura moderna, en parte, surgió como una respuesta al contexto de emergencia derivado de otra pandemia. La luz, las terrazas y la naturaleza se reforzaron en la arquitectura de la época. ¿Qué papel debería desempeñar la arquitectura en el futuro próximo? ¿Qué respuesta te gustaría ver en Venecia?

HS: Tal vez las ramificaciones espaciales de la pandemia demorarán en registrarse en la arquitectura, más allá de los ajustes inmediatos y efímeros que vemos hoy en día.

Hay algunas prácticas, sin embargo, que espero que se queden con nosotros. Por ejemplo, cómo los restaurantes y tiendas han logrado apoderarse de calles y aceras, animándolas creativamente. Además, la creciente apreciación del aire libre. También espero que se mantenga el continuo impulso desatado por buscar e inventar espacios para la socialización de la manera más creativa.

También creo que la cortesía y la consideración de usar una mascarilla para protegernos a nosotros y a los demás en caso de gripe o cualquier enfermedad contagiosa es algo a lo que tenemos que aferrarnos.

Lo que espero que desaparezca pronto es la incapacidad de la gente para recibir visitas en sus casas y lugares de trabajo; que nuestra hospitalidad no se erosione. Sí quiero que se haga evidente – y, por ello, un espacio para una mayor exploración arquitectónica – la obvia diferencia en la salud pública entre distintos grupos socioeconómicos.

Tenemos mucho trabajo que hacer como arquitectos y urbanistas para evaluar cómo mejorar las dimensiones de salud de la arquitectura en viviendas más compactas y entornos urbanos densos. Los arquitectos dan forma a los espacios en los que la gente se une. Esto se basa en parte en las normas sociales existentes, requerimientos técnicos y limitaciones económicas, pero hay muchas dimensiones en cómo imaginamos y moldeamos el espacio que quedan a decisión del arquitecto. Parte de nuestra capacidad para imaginar alternativas reside en este espacio de creatividad y en que podemos presentar posibilidades de convivencia que, finalmente, impactan a la sociedad y cambian las normas sociales.

Fig. 8 Arquitectura Expandida, La casa de la lluvia [de ideas], un espacio comunitario para cultura y medioambiente. Barrio La Cecilia, distrito de San Cristóbal, Bogotá D.C. Proceso de autoconstrucción, 2012-presente.

P: La Bienal de Arquitectura de Venecia 2021 expondrá el trabajo de 114 participantes. Una representación equilibrada de hombres y mujeres, que provienen de 46 países con una mayor presencia de África, América Latina y Asia. ¿La diversidad y la inclusión cómo han guiado la selección de proyectos?

HS: Cuando me anunciaron como curador, los medios me presentaron como «arquitecto libanés». Y sí, soy un arquitecto libanés, pero el que esta parte de mi biografía llegara a los titulares me conmovió y me hizo consciente de mi responsabilidad de ampliar el punto de vista curatorial para incluir otras culturas y perspectivas. En parte fue un esfuerzo consciente, pero el mismo tema impulsó la otra parte importante. La búsqueda de respuestas diversas, significativas y creativas a la pregunta nos llevó a identificar un grupo relativamente más joven de arquitectos de una geografía más amplia de lo habitual. No hay una única fuente en la que encontremos la respuesta a la pregunta «¿Cómo viviremos juntos?». Y, por antigua que sea esta pregunta, cada generación necesita responderla a su manera. Al seleccionar a los participantes, sólo escuchaba atentamente las voces de esta generación y articulaba los valores de diversidad e inclusión que ahora nos son esenciales gracias a sus compromisos y persistencia.

Fig. 9 Enlace Arquitectura, «Compendio de 60 especies», Diccionatio etnobotánico de plantas de los jardines de La Palmera, producido como parte del programa Proceso de Integración de Cararas, 2018-2020. Fotografía: Jaeson Montilla, Gabriel Nass. Edición de imagen: Jaeson Montilla, Sergio Dos Santos, Gabriela Álvarez.
Fuente: Enlace Arquitectura

P: La pandemia no sólo ha cambiado nuestra relación con el entorno construido, sino también con el contexto más amplio. ¿Cómo ha cambiado la pandemia nuestra relación con el territorio? ¿Prevés nuevos enfoques de densidad o convivencia?

HS: Mientras la Segunda Guerra Mundial estaba en auge, los planificadores urbanos pensaban esforzadamente, anticipándose a cambios radicales en la forma en que vivimos y en el futuro de las ciudades. Algunos creían firmemente que abandonaríamos las ciudades y utilizaríamos las redes de transporte ampliadas y cada vez más rápidas para conectarnos. Otros sentían que las ciudades necesitaban una revisión importante y que su destrucción durante la guerra requería un regreso a la ciudad.

Después de la guerra, ambas tendencias, la urbanización y la suburbanización, ocurrieron simultáneamente. Tenemos todos los indicios de que esto será así después de la pandemia no porque las ciudades hayan sido destruidas, sino porque hay muchas nuevas cualidades deseables de convivencia en ambas direcciones que han surgido durante este período y que probablemente se endurecerán en nuestra vida pos-COVID-19: el renacimiento rural (aunque sea generalmente por los ricos), el aumento de la codependencia entre grupos etarios, y entre los vecinos, y viajes más responsables.

Hay otra dimensión transterritorial que me gustaría destacar en esta bienal, que es el deseo de trascender las fronteras nacionales. El diálogo que ha surgido entre los comisarios de los pabellones nacionales ha sido una consecuencia involuntaria pero realmente conmovedora de la postergación. Es más, es una nueva y bienvenida instancia del título. En cierto modo, este diálogo precedió a la pandemia debido al tema. Había alentado a los pabellones nacionales a pensar en temas que trascendieran las fronteras nacionales y algunos pabellones estaban comunicándose con otros para trabajar a través de las fronteras. La pandemia ha ayudado a crear un sentido de solidaridad entre los pabellones en lugar de la competencia.

Fig. 10 Olalekan Jeyifous y Mpho Matsipa, Geografías líquidas, bordes líquidos, 2020.

José Mayoral

<info@studiopractica.com>
Master of Architecture, Harvard University, EE.UU., 2014. Máster y licenciado en Arquitectura, Escuela Técnica de Arquitectura de Sevilla (ETSAS), España, 2010. Su trabajo se centra en festividades, espacio público y urbanismo efímero. Actualmente es profesor de taller en la Academy of Art University, San Francisco.

José Ramón Sierra

<info@studiopractica.com>
Master of Architecture, Harvard University, EE.UU., 2015. Máster y licenciado en Arquitectura, Escuela Técnica de Arquitectura de Madrid (ETSAM), España, 2013. Su trabajo se centra en los límites del espacio público, tanto físico como programático. Actualmente es profesor de taller en la Academy of Art University, San Francisco.

Hashim Sarkis

<hsarkis@mit.edu>
Doctor en Arquitectura, Harvard University. Es autor y editor de varios libros y artículos sobre historia y teoría de la arquitectura moderna, incluyendo Circa 1958: Lebanon in the Pictures and Plans of Constantinos Doxiadis, y los libros editados CASE: Le Corbusier’s Venice Hospital y Josep Lluis Sert: The Architect of Urban Design (con Eric Mumford). Sarkis es jefe arquitecto en la firma HashimSarkis Studios con sede en Cambridge y Beirut, fundada en 1998. Sus proyectos arquitectónicos y de planificación incluyen viviendas asequibles, edificios institucionales y planificación urbana en todo el mundo. Desde 2015, es decano de la Escuela de Arquitectura y Planificación del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT).

Jaime Daroca

<info@studiopractica.com>
Master of Architecture, Harvard University, EE.UU., 2015. Máster y licenciado en Arquitectura, Escuela Técnica de Arquitectura de Sevilla (ETSAS), España, 2010. Su trabajo se centra en el espacio público, la arquitectura vernácula y la vivienda sostenible. Actualmente es profesor de taller en la Academy of Art University, San Francisco.