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Reformulando el legado urbano gandhiano en la ciudad india: Naturaleza, alteridad y activismo

Elizabeth Soyka

Master of Architecture, Taubman College of Architecture and Urban Planning, University of Michigan, USA

Emily Ebersol

Master of Architecture, Taubman College of Architecture and Urban Planning, University of Michigan, USA

Yunsong Liu

Master of Urban Design, Taubman College of Architecture and Urban Planning, University of Michigan, USA

Si bien se hizo mundialmente reconocido por sus manifestaciones no violentas, Gandhi fue también un ambientalista que creía en la coexistencia entre distintas especies en un universo donde los humanos, la vida y la creación son uno. Esta investigación nos presenta una serie de iniciativas – desde el cuidado al reciclaje y el activismo – en que se intenta recuperar la coexistencia interespecie como una alternativa al desarrollo neoliberal contemporáneo de la India.

INTRODUCCIÓN

Muchos de nosotros nos esforzamos por producir una mezcla de todas las culturas que hoy parecen estar en conflicto. Ninguna cultura puede vivir si intenta ser exclusiva» (Gandhi, 1936).

Figura 1. Situando individuos. Una congregación de close-ups en la ciudad imaginando asimetrías espaciales y psicológicas. Cuatro viñetas de interpretaciones binarias: contenedor de memoria colectiva – agua; proyector One Ambition – frente de río; enclave impuesto – sociedad musulmana; e intencionalidad hacia el caos – Manek Chowk. ©Soyka, Liu & Ebersol

A lo largo de 2019, la conmemoración del 150 aniversario del nacimiento de Mahatma Gandhi se extendió por toda la geografía india. En un contexto nacional de creciente polarización sociopolítica, el legado de Gandhi continúa siendo apropiado, celebrado y problematizado mediante el escrutinio de sus puntos de vista sobre pluralismo religioso, administración ambiental, activismo, casta y raza. La ciudad de Ahmedabad tuvo un significado especial como karmabhumi de Gandhi, el campo de acción durante los años de formación de su liderazgo político y espiritual.

Fue a orillas del río Sabarmati, entre la cárcel británica y los terrenos del crematorio, donde instaló el Sabarmati Ashram en 1917. Adoptando la satyagraha, práctica de aferrarse a la verdad y a la resistencia no violenta, el Ashram sirvió como centro estratégico para la lucha por la libertad india. Gandhi vivió allí hasta 1930, cuando partió a la Marcha de la Sal para nunca volver.

El anuncio del primer ministro indio, Narendra Modi, de los planes para convertir el Sabarmati Ashram en un monumento de 32 acres ‘de estatus mundial’ es parte de un proyecto cuidadosamente seleccionado para convertir el legado de Gandhi en una renovada agenda nacionalista-hindú. Calificándola como apropiación de tierras, los activistas advierten que la remodelación alterará el espíritu de la institución y muchos de ellos temen que los ideales de simplicidad y austeridad que alguna vez definieron el Ashram se pierdan para siempre y este lugar de peregrinación se convierta en un centro turístico más. Al redefinir intencionalmente los principios que componen la formación de la India secular moderna y su compromiso con la diversidad, el nuevo monumento apunta a remodelar la memoria colectiva al servicio de una agenda política divisoria de alejamiento y exclusión. Estos planes oficiales y su narrativa altamente controlada han exacerbado la reproducción social de la segregación, desafiando aún más la capacidad de los diferentes grupos para coexistir durante el momento más divisivo en la historia de la India. Que la ciudad siga siendo el karmabhumi que Gandhi imaginó, al encarnar la comodidad con la alteridad y la otredad, implica un acuerdo tácito sobre la importancia de construir espacios para ejercer la disidencia y la coexistencia de futuros alternativos más justos.

El legado del activismo gandhiano caló profundamente en la Ahmedabad contemporánea. La presencia de Gandhi entre 1915 y 1930 promovió un movimiento de transformación pacífica e inclusiva en la primera mitad del siglo XX. Desde el trabajo organizado hasta el activismo social, la batalla para acabar con los intocables y el avance de la gestión ambiental, sus causas siguen siendo relevantes frente a una ciudad convertida en un escenario de conflicto violento y exclusión. Si bien el Sabarmati Ashram aún es un lugar central para celebrar la búsqueda de la verdad de Gandhi, la narrativa predominante de su legado en Ahmedabad difiere de lo que él habría imaginado. En vez de simplemente reconocer el papel de los procesos verticales en la configuración de la ciudad moderna bajo la agenda del progreso económico, el examen cuidadoso de las huellas dispares de Gandhi en la ciudad (pero no de sus monumentos) muestra cómo los conflictos urbanos y ciudadanos dan forma activamente al espacio urbano.

En la carrera por convertirse en una ciudad global, el desprecio hacia ciudadanos marginados, mediante desalojo, reubicación y guetización, ha convertido a Ahmedabad en una tierra de confrontación, abriendo una oportunidad para las apropiaciones de los insurgentes. La escala condenatoria y el rápido ritmo de supresión urbana amenazan los pocos vestigios que quedan de naturaleza urbana y de espacios de coexistencia entre diversas especies y estilos de vida. El célebre y fotogénico proyecto de desarrollo de la ribera del río Sabarmati ha implicado su regularización y mercantilización, y la remoción de 11.360 hogares (Desai et al, 2018). La continua amenaza de desalojo contra habitantes de barrios marginales se sostiene en la promesa de una ciudad mejor, más higiénica, donde la pobreza no es visible. Junto a estas erradicaciones masivas para materializar proyectos de infraestructura, la poderosa fuerza de la naturaleza y sus cambios impredecibles, y la creación de ‘zonas políticas especiales’ (Rajagopal, 2010) como resultado paradigmático de la violencia político-religiosa2, sus ciudadanos agonizan ante la creciente eliminación de espacios urbanos donde ejercer su ciudadanía.

Como respuesta, tres contraactos proponen formas alternativas de imaginar los muchos posibles monumentos gandhianos en la ciudad. Al ensayar la celebración de la naturaleza y las mujeres, la alteridad y el activismo, reivindicamos al arquitecto como un agente cultural de cambio no impulsado por el poder, sino por la imaginación colectiva.

Figura 2. Ahmedabad: un escenario para la acción, mapeo de actores, organizadores, contestación e historias en la ciudad. © Soyka, Liu & Ebersol.

Contraacto 1: Naturaleza urbana
La vida urbana en Ahmedabad es representativa del deber cívico indio de nutrir toda forma de vida. En la coreografía de la vida cotidiana, la ciudad sigue la ideología ambientalista de Gandhi al respetar esta relación no como una dualidad de humanidad versus naturaleza, sino como un universo donde los humanos, la vida y la creación son uno (Parekh, 1989:72). En esta cosmovisión tradicional india, la coexistencia de todas las especies permite un enfoque más justo y no violento frente a los conceptos de progreso y desarrollo (Young India, 1924).

Mientras la globalización se dispuso a recolonizar las economías descentralizadas y enfocadas en las personas de la India, transformándolas en una fuente de ganancias mediante modernización, extracción y mercantilización de recursos básicos, el enfoque no violento del progreso fue víctima de la creciente división jerárquica entre humanidad y naturaleza. Esta ideología reduccionista percibió la naturaleza en cuanto a sus aportes a la acumulación de capital, simplificando las interrelaciones de las especies que componen el ecosistema en una masa única de recursos extraíbles. Este calibrado sistema impulsó la transformación de Ahmedabad en una ciudad posindustrial donde los imaginarios urbanos hegemónicos convirtieron los modestos estilos de vida de sus habitantes en una narrativa unificadora que valora más la atracción de capital y las ganancias que las necesidades de la tierra (Desai, 2008).

Este cambio de valores es evidente en el tratamiento de la ciudad al legado de Mahatma Gandhi. El Sabarmati Ashram, terreno desde el que Gandhi cultivó sus más grandes ideologías, fue subyugado por el proyecto de desarrollo de la ribera del río Sabarmati, que segregó drásticamente la conexión del Ashram con la naturaleza por la fuerza del progreso moderno. Al fomentar una sociedad donde la destrucción del medioambiente es la norma, los ideales occidentales de progreso invisibilizaron la intrincada red de relaciones interespecie, responsable del equilibrio ecológico que sustenta toda la vida en la Tierra. Sin embargo, la supresión de la naturaleza no es el único rastro violento de la dominación humana. Ahmedabad es un centro urbano en gran parte segregado que estratifica a sus ciudadanos según su religión, nacionalidad, género, casta, entre otras jerarquías sociales. A pesar de sus esfuerzos para eliminar el sistema de castas, construir un terreno común entre las religiones y la humanidad, y luchar contra la pobreza con la esperanza de una coexistencia más armoniosa de todos los habitantes de Ahmedabad, Gandhi no pudo doblegar el sistema social dominante.

Figura 3a. La vida urbana en Ahmedabad exuda santidad. La arquitectura se basa en la naturaleza; los animales pasean por las calles de la ciudad como lo hace la gente. ©Soyka, Liu & Ebersol

Figura 3b. La vida urbana en Ahmedabad exuda santidad. La arquitectura se basa en la naturaleza; los animales pasean por las calles de la ciudad como lo hace la gente. ©Soyka, Liu & Ebersol

Figura 3c. La vida urbana en Ahmedabad exuda santidad. La arquitectura se basa en la naturaleza; los animales pasean por las calles de la ciudad como lo hace la gente. ©Soyka, Liu & Ebersol

Prakriti como el principio femenino
A lo largo de la historia, la ciudad india celebró la coexistencia de los seres humanos y la naturaleza fomentando un entorno donde florecieran relaciones interespecie diversas. Esta interconexión es fundamental en la ecología india, que celebra la vida en toda su diversidad a través del principio femenino de Prakriti, fuente de toda vida, naturaleza. Prakriti realiza una transición ecológica para ver la naturaleza no como un recurso pasivo y manipulable, sino como uno que celebra a la tierra por su riqueza de capacidades regenerativas y vivificantes (Shiva, 2016). Cultiva un enfoque holístico de la sostenibilidad que empodera a mujeres, naturaleza y a seres no humanos para redefinir estereotipos y liberarse del paradigma violento y opresivo de la modernización occidental.

El legado de Gandhi se manifiesta dentro de esta relación creativa y diversa al basarse en aceptar el rol de la mujer en el sustento de la vida, en romper las percepciones culturales de la pobreza y en celebrar la miríada de relaciones interespecie que desempeñan un papel importante para un ecosistema saludable. Su legado está dedicado a ser con otras especies mediante pensamiento tentacular, donde las posibilidades del entrelazamiento multiespecie tienen un rol activo en el cultivo del conocimiento colectivo de cómo mejorar (Haraway, 2016).

Paryavaran Mitra
Según el sistema tradicional de castas hindú, se espera que los dalit limpien los desechos de la ciudad. Desprovistos de oportunidades para escapar de la pobreza multigeneracional, pueblan los numerosos asentamientos informales, excluidos de sus derechos a la ciudad. Al abrir las puertas del Sabarmati Ashram a las familias dalit, Gandhi intentó luchar con el ejemplo contra el sistema de castas. Hoy, junto a los descendientes de las 200 familias que originalmente se mudaron con Gandhi, los alrededores del Ashram albergan el asentamiento informal más grande de la ciudad: Ramapir no Tekra.

A pesar de su condición de casta inferior, las mujeres de Ramapir no Tekra lideran un movimiento ecológico por la prosperidad y renovación de la fertilidad de la tierra. Las heroínas anónimas de Ahmedabad, Paryavaran Mitra, recogen y clasifican el 50 % de los residuos reciclables de toda la ciudad3. Asumieron la responsabilidad de limpiar su ciudad, conscientes de los efectos perjudiciales que tiene una mala gestión de residuos en su territorio.

Al integrar los procesos de reciclaje dentro del tejido de la ciudad, estas mujeres codesarrollan un proceso de curación ambiental, ganando poder en el diseño del futuro contrato urbano entre naturaleza, ciudad y sus diversas especies. Para acomodar una operación de esta escala en la unida comunidad de Ramapir no Tekra, se despliegan nuevas tipologías y redes extendidas para fortalecer la convivencia armoniosa de estas mujeres con la naturaleza (Figura 4).

Figura 4. La red de reciclaje ampliada integra Ramapir no Tekra en el tejido urbano más amplio de la ciudad. ©Soyka, Liu & Ebersol

La prosperidad del desperdicio
Al observar Ramapir no Tekra a través de Prakriti, este asentamiento informal sirve como un terreno urbano de posibilidad y prosperidad. Haciendo la distinción entre la pobreza como vida de subsistencia y como despojo material (Bahro, 1984), estas mujeres celebran la abundancia de vida que la naturaleza ha proporcionado a la comunidad, donde la riqueza de creatividad y conocimiento que comparte el Paryavaran Mitra permite que prosperen las especies no humanas. Al concentrarse en los recursos que ya tienen, las Paryavaran Mitra unen su conocimiento colectivo con las costumbres tradicionales de la India para generar nueva vida.

Si bien la red de reciclaje existente depende completamente de Paryavaran Mitra para limpiar la ciudad, este contraacto propone una extensión dentro de Ramapir no Tekra, con la iniciativa de que estas mismas medidas puedan implementarse en toda la ciudad en el futuro. El proceso da mayor capacidad a todos los seres para que asuman una responsabilidad activa en la sanación de la vida urbana, independiente de su edad, género o especie. Como resultado, un equipo diverso de personajes ve el plástico recolectado no como un desperdicio desechable, sino como un material abundante capaz de regenerarse a sí mismo como recurso sostenible (Figura 5). Los residuos se convierten en ladrillos de plástico reciclado que se dispersan por la ciudad, devolviéndole espacios verdes, generando puestos de trabajo para mujeres y completando el ciclo de vida del plástico.

Figura 5a-b. La participación de Paryavaran Mitra en un modo de construcción regenerativo (por los autores) contrastado con sus condiciones de trabajo actuales. Más información en su sitio web, consultado en julio de 2020: <http://paryavaranmitra.info>.

Figura 5c-d. La participación de Paryavaran Mitra en un modo de construcción regenerativo (por los autores) contrastado con sus condiciones de trabajo actuales. Más información en su sitio web, consultado en julio de 2020: <http://paryavaranmitra.info>.

Las mujeres, la naturaleza y los seres no humanos de Ahmedabad traspasan los límites de una coexistencia tolerante al construir un mundo donde todos respetan la interconexión y la diversidad de la vida en todas sus formas. No sólo trabajan para crear una comprensión más profunda de sus diferencias, sino que también las abrazan activamente para valorar la riqueza de formas alternativas de conocer y estar en el mundo.

Para generar diversidad multiespecie dentro de la ciudad, el memorial de Gandhi repiensa para quiénes son todos los espacios, cómo se relacionarán con la ciudad y qué necesitan para mantener la diversidad entre las especies. Al diseñar para la naturaleza urbana, el monumento introduce una nueva vida a la ciudad. Al aprender primero a respetar las diferencias multiespecie, este contraacto da a la ciudad los espacios necesarios no sólo para acoger una nueva vida, sino para generar un entorno más sano para sustentar la vida de todos los seres.

Contraacto 2: Alteridad y conmemoración de la polifonía

Extracción de una cuenta unilateral
La historia de Sabarmati Ashram es autocumplida. Ofrece una imagen utópica y altamente curada de una India que fue y que uno habría deseado. En la producción, reproducción y mediación de esas imágenes, el legado gandhiano se refuerza mediante el ensayo y la repetición para desarrollar una narrativa perfeccionada de una triunfante construcción de nación. Como reacción al ejercicio ideológico y al relato autónomo capturado en el Ashram, la ciudad ofrece dos historias en constante desarrollo que se complementan y yuxtaponen, una de conflicto y confrontación, y otra de ciudadanía y colaboración. Esta narrativa dialéctica desafía la voz dominante y autoritaria, presenta relatos no solicitados y da un megáfono a lo inaudible. Con él, la ciudad en sí es el medio para ampliar y diversificar la forma en que registramos el legado de Gandhi en los conflictos sociopolíticos, culturales y religiosos actuales. La interacción de momentos, lugares y vidas insinúa, reitera, acentúa y compila diversas historias de quienes ayudaron a construir el Ashram y su sueño de una sociedad inclusiva, pero que hoy permanecen invisibles.

Figura 6. Renacimiento de un sitio abandonado para el nuevo Centro de Reciclaje Memorial de Gandhi. Una vez que los plásticos se han recolectado y clasificado, llegan aquí para transformarse en ladrillos de plástico para una construcción sostenible futura. ©Soyka, Liu & Ebersol

La noción de karmabhumi vista desde la tríada percibida-concebida-vivida de Lefebvre (2009) ofrece una perspectiva productiva para escudriñar la alteridad en relación con la incongruencia entre las ‘representaciones del espacio’4 de arriba hacia abajo, condiciones urbanas divergentes y caprichosas y una ‘práctica social’5 conmemorativa proyectada. Las representaciones espaciales contemporáneas en Ahmedabad se aferran a la rápida urbanización para alcanzar un estatus global (>Desai, 2008) e imponen barreras ideológicas y espaciales que sólo pueden superar grupos restringidos de personas. El descuido del derecho a la ciudad de la mayoría de la población encarcela, a través de tácticas políticas y socioespaciales, la filosofía de reunión de Gandhi, donde los corazones se unen para posibilitar la acción colectiva. Repartidos por la ciudad en los espacios de lo cotidiano, estos momentos menguantes permiten el encuentro fortuito de los ciudadanos entre sí y con su congregación antes de la dispersión. Al cambiar el enfoque de la polifonía de monumentos y memoriales – que imponen una lectura unificadora del pasado -, estos fragmentos alternativos de lo cotidiano en la ciudad pueden verse como un grito de conversación y la recreación de Gandhi en la vida pública de los habitantes de Ahmedabad. En ellos, las voces de los ciudadanos pueden ser aún demasiado débiles para ser escuchadas y sus intenciones demasiado inconscientes para ser registradas como conmemorativas, pero sus acciones encarnan una búsqueda de la celebración de la otredad.

Multiplicidad comunal

El proyecto de alteridad es un relato polifónico (Bakhtin, 2008) de la geografía de lo mundano dentro de Ahmedabad, catalizando la tensión entre los relatos oficiales y no oficiales del legado de Gandhi. La alteridad se acerca a la formulación del memorial delineando los momentos banales y cotidianos en los que la gente ha acogido sus palabras y susurrado de vuelta. Convertir la vida cotidiana de la ciudad en un monumento vivo refleja y sitúa simultáneamente la agencia de los ciudadanos en diálogo con condiciones urbanas en constante cambio. Tomando la afirmación de Dolores Hayden (1995) de que el lugar hace que los recuerdos sean coherentes de maneras complejas, la rápida transformación de la ciudad en los últimos años complica las experiencias de los ciudadanos del paisaje urbano «entrelazando el sentido del lugar y la política del espacio». Estos momentos de conversación, taciturnos o locuaces, son identificables tanto en el ámbito espacial como social, denotando estructuras políticas visibles y latentes. Basándose en la promesa de la iniciación ciudadana, este acto pretende reestructurar la narratología actual de la segregación y la confrontación urbanas (Spodek, 2012) sembrando la ‘sed errante’ (Gould, 1929) más allá de la demarcación establecida en los terrenos de la ciudad. Esto implica diseñar para celebrar la alteridad, desafiar y distorsionar las convenciones espaciales actuales y programar las expectativas de lo que un monumento pretende ser.

La desviación de lo convencional no es rebelde, pero sí la manifestación de la falta de preparación de un individuo para una transformación urbana indómita. La alteridad necesita un relato indiscriminado de la imaginación, parecido al relato rousseauista de Foucault (1980): «En el sueño de que ya no existen zonas de oscuridad, zonas establecidas por los privilegios del poder real o prerrogativa de alguna corporación (…)». Situacional e improvisado, este acto se centra en momentos inminentes y continuos de alteridad, donde un individuo habla a toda la sociedad y su fantasía se proyecta en el contexto del imaginario colectivo (Figura 7). Esta lectura del legado de Gandhi en Ahmedabad es un continuo cuya espacialidad no reside en la proximidad geográfica, sino en la fluidez emocional y programática, la temporalidad cambiante, la apreciación afín por la interacción, y el intercambio y comunicación dinámicos.

Figura 7. Geografía de la mundanidad, actos de alteridad. La ciudad opera como una casualidad, en la intersección de la realidad y la alucinación, mientras imita episodios cívicos cotidianos. La narración invita al paso del tiempo, pero elude su paso. La multiplicidad de momentos va más allá del empoderamiento de la narrativa no lineal, en cuanto se desarrolla desprovista de límite temporal y trasciende el racionalismo. Las lentes de los fotogramas fijos llevan la huella del presente indigente y austero de Ahmedabad para acentuar la emancipación de la realidad y la huida de la opresión condenada al fracaso. © Soyka, Liu & Ebersol

Contraacto 3: La ciudad activista

«Finalmente, la ciudad está determinada tanto por la acción de intereses dominantes como por las luchas de base, tanto por la planificación urbana como por los movimientos sociales urbanos» (Desai, 2008).

Para reinventar el activismo gandhiano y su localidad, uno debe mirar más allá del sitio del Sabarmati Ashram para abrir la ciudad de Ahmedabad a las agendas de activismo. Con un gobierno que trabaja activamente para prohibir los esfuerzos de los activistas, la organización comunitaria se ha vuelto casi imposible.

Negociar la legalidad y la legitimidad de la informalidad
En 2005, miles de habitantes de los barrios marginales que vivían a lo largo del río Sabarmati marcharon hacia la Corporación Municipal de Ahmedabad (AMC, por su nombre en inglés) en protesta por el rahethan adhikar, derechos de vivienda de los habitantes de barrios marginales que se verían directamente afectados por el proyecto de desarrollo de la ribera del río Sabarmati. El grupo pasó a ser conocido como Sabarmati Nagrik Adhikar Manch (foro de derechos de los ciudadanos de Sabarmati). Con más de 30.000 familias afectadas por el proyecto, el ‘Manch’ sería su voz para defender jhupdawaslo, la idea de que los habitantes de los barrios marginales pueden trascender las castas y las identidades religiosas para unirse alrededor de una marginación compartida. Mediante prácticas de protesta y petitorios sobre vivienda informal, Manch expandió su apoyo dentro de las comunidades de poblaciones, haciéndose más visible ante el Estado (Figura 8). Las organizaciones lideradas por ciudadanos, como Manch, han convertido a la ciudad en un campo de acción a lo largo de la historia, abordando la modernización de la ciudad y sus efectos en las poblaciones más vulnerables.

En el llamado al crecimiento urbano y la prosperidad, Ahmedabad ha experimentado grandes desalojos y desplazamientos que han afectado principalmente a sus ciudadanos pobres. Las comunidades informales de la ciudad constituyen una amplia gama de experiencias en lo que se refiere a la legitimidad y el reasentamiento. Al deslegitimar las áreas informales y etiquetarlas como asentamientos ilegales, el gobierno ha enmarcado la informalidad como un espacio que puede reclamarse para el desarrollo (Desai, 2008). La legalidad y legitimidad de la informalidad es crucial para comprender cómo sus habitantes y otros actores pueden organizarse y protestar en torno a esta relocalización. Las luchas de base en torno a la vivienda y el desplazamiento crearon un espacio para construir solidaridades en la ciudadanía. Sin embargo, estos espacios son indudablemente frágiles y dependen en gran medida de la existencia de bienes comunes. Como resultado de las modernizaciones en curso, la ciudad ha destruido rápidamente cualquier espacio potencial para la organización.

Figura 8. «The Manch», un panfleto de esfuerzos activistas y disidencia de la organización de base de los barrios marginales llamada Sabarmati Nagrik Adhikar Manch. © Soyka, Liu & Ebersol

Ruinas de Kaaryakarta

Hoy, la ciudad se ha convertido en una ruina del activismo. Un espacio vibrante y activo para movimientos de cambio, a menudo liderados por Gandhi y su resistencia política pasiva, ahora es una ciudad antiactivista que ya no sirve al derecho a organización de los habitantes de Ahmedabad. En los últimos años, la AMC ha tomado medidas para mejorar las condiciones de la ciudad. Con tanto énfasis en la infraestructura y la mejora de viviendas, los espacios públicos se han descuidado como pieza esencial de la infraestructura urbana. Para alejar aún más a los ciudadanos de sus derechos a la ciudad, la Sección 144 del Código de Procedimiento Penal (CrPC, por su nombre en inglés) otorga a los estados el derecho a prohibir la reunión de cuatro o más personas en el espacio público cuando se anticipan disturbios, definiéndola como ‘reunión ilegal’. La Sección 146 define ‘disturbios’ como el delito que comete todo miembro de una reunión ilegal. Estas leyes, junto con la falta de un espacio de reunión formal en la ciudad, hacen que el activismo y la organización comunitaria sean casi imposibles.

Los activistas han perdido la esperanza. Mudita Vidrohi, una activista gandhiana que trabaja en proyectos de justicia ambiental sobre agricultura, tierra, agua y otros recursos naturales, cree que no queda espacio para los activistas en Ahmedabad6. Sin espacio para organizarse, los ciudadanos se ven obligados a la complicidad y al silencio. No hay forma de negociar la ilegalidad, informalidad y legitimidad de las poblaciones más vulnerables de la ciudad. Organizaciones ciudadanas como Manch carecen de acceso a la información y representación en los procesos de toma de decisiones que afectan el futuro de la ciudad. Sin embargo, la ciudad sigue siendo un lugar de constante conflicto urbano.

Figura 9. Tarjetas para reinventar el activismo en los espacios cotidianos. ©Soyka, Liu & Ebersol

Una búsqueda de espacio activista

Este contraacto reinventa el activismo gandhiano activando escenas familiares en toda la ciudad (paraderos, campos de cricket, parques infantiles), combinándolas con espacios activistas, seleccionando una red underground de rutas secretas y espacios seguros que se adaptan a la organización comunitaria (Figura 9). Al ocultar el espacio de activistas dentro de espacios legales y legitimados, los ciudadanos, particularmente aquellos de sectores informales, pueden organizarse de manera confidencial y segura sin amenazas de desalojo o arresto. Cuando se aplican al entorno urbano, estas impensadas inserciones de usos pueden alterar las percepciones existentes de la vida y el espacio urbanos. Esta red invisible ofrece a los ciudadanos nuevas posibilidades, en lugar de soluciones, lo que les permite reclamar su ‘derecho a la ciudad’ para proyectar libremente futuros alternativos para sí mismos.

La constelación in(di)visible recupera la ciudad como campo de acción, proporcionando tanto un espacio público para que el ciudadano medio se involucre como espacios ocultos para quienes se organizan. Al retratar cómo la ciudad se ha convertido en el telón de fondo del activismo social en el pasado y las formas del conflicto urbano actual, este contraacto anticipa las tácticas para la impugnación ciudadana en el futuro, revelando las historias invisibles de Ahmedabad, un lugar donde la ciudad, el desarrollo y la búsqueda de una vida mejor se encuentran en un estado de constante conflicto y negociación. Esta es una arquitectura de lucha, resiliencia y secreto para combatir un gobierno esmerado en restringir los derechos de reunión cívica y promover el odio y la discriminación sistémicos.

Figura 10. Dibujo figurativo que ubica puntos de intervención activista en la ciudad. ©Soyka, Liu & Ebersol

CONTRACONCLUSIÓN

Si bien los íconos de Gandhi todavía prevalecen, el verdadero valor de su legado se ha vuelto ornamental ante la vivacidad y exuberancia de la ciudad india. Al conmemorar a Gandhi hoy, existe un nuevo imaginario que involucra múltiples escalas temporales y urbanas, ofreciendo una promesa esperanzadora sobre el futuro. El monumento no sirve como un objeto estático para recordar el pasado, sino como un medio en el que los habitantes de Ahmedabad pueden asumir una responsabilidad activa en llevar el legado de Gandhi al futuro. Este entorno cultiva una agencia colectiva para todos los géneros, religiones, castas, especies y formas de alteridad para volver a imaginar lo que puede ser una sociedad próspera y armoniosa.

Tres contraactos se posan sobre la indagación de los vocabularios de la conmemoración y los imperativos comunales en una época de polarización política y discursos totalizadores. Cada uno de ellos combina preocupaciones temporales, políticas y socioambientales, desafiando la dicotomía que ha estado perturbando nuestro conocimiento de Ahmedabad. Enfrentando la segregación y la homogeneización de la vida urbana, los contraactos exigen la celebración de la naturaleza, la alteridad y el activismo; tanto imaginación como anticipación racional.

1 Nos gustaría agradecer al Taubman College of Architecture and Urban Planning de la Universidad de Michigan por apoyar el viaje a India, a nuestros socios en Ahmedabad, especialmente a nuestros anfitriones en Studio 23N72E, Dhara Patel Mittal y Nishant Mittal, así como a Mudita Vidrohi, Rohitbhai Prajapati, Shishir Raval y Rajeev Kathpalia por avanzar las conversaciones, y a nuestra profesora de taller, María Arquero de Alarcón, por la inquebrantable dedicación e inspiración a lo largo del semestre.

2 Ahmedabad ha sido propensa a los conflictos religiosos; el más infame son los disturbios de Gujarat en 2002, en los que se estima que murieron 2.000 personas. Ver Berenschot (2012).

3 Paryavaran Mitra, accedido en julio de 2020 en: <http://paryavaranmitra.info>.

4 «Representaciones del espacio: el espacio conceptualizado, el espacio de los científicos, planificadores, urbanistas, subdivisores tecno-cráticos e ingenieros sociales, como de un cierto tipo de artista con vocación científica, todos los cuales identifican lo que se vive y lo que se percibe con lo que se concibe» (Lefebvre y Nicholson-Smith, 1989).

5 «La práctica espacial de una sociedad se revela a través del desciframiento del espacio» (Lefebvre y Nicholson-Smith, 1989).

6 Mudita Vidrohi, en conversación con los autores. Ahmedabad, India, 12 de marzo de 2020.

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Elizabeth Soyka

<esoyka@umich.edu>
Máster en Arquitectura, Taubman College of Architecture and Urban Planning, Universidad de Michigan, EE.UU., 2019-2021. Licenciatura en Arquitectura, Clemson University, EE.UU., 2015-2019.

Yunsong Liu

<lyunsong@umich.edu>
Máster en Diseño Urbano, Taubman College of Architecture and Urban Planning, Universidad de Michigan, EE.UU., 2019-2020. Licenciatura en Arquitectura, Escuela de Arquitectura de la Universidad de Tsinghua, CN, 2013-2018.

Emily Ebersol

<eebersol@umich.edu>
Máster en Arquitectura, Taubman College of Architecture and Urban Planning, Universidad de Michigan, EE.UU., 2019-2021. Licenciatura en Arquitectura, Universidad de Pittsburgh, EE.UU., 2015-2019.