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Un verdadero lujo

Crítica

Ethel Baraona Pohl

dpr-barcelona

Este conjunto de viviendas de protección en Sant Boi de Llobregat – un municipio del área metropolitana de Barcelona – ha sido uno de los edificios más premiados en 2020 en la ciudad condal, y no es casualidad. En un año en que la situación sanitaria global ha puesto nuevamente el foco en el espacio doméstico – cómo se debe diseñar, quién debe hacerlo y para quién – este proyecto revela que hay estudios que ya llevan muchos años entendiendo que la arquitectura es algo más que un hecho constructivo per se. Más allá de intentar responder a las necesidades puntuales del momento – el proceso de diseño de este edificio comenzó en 2009 – la combinación entre práctica e investigación les permite crear un cuerpo de trabajo coherente y apropiado a los cambios que necesita una profesión ensimismada, a la que le ha costado entender y, por tanto, responder, a un contexto actual complejo, incierto y siempre en movimiento.

Por eso el planteamiento de EstudioHerreros junto a MIM-A, resulta al mismo tiempo sencillo y contemporáneo. En su propuesta, los espacios domésticos se desdibujan al fluir de forma natural, casi orgánica, hacia los espacios colectivos, provocando situaciones inesperadas en las que lo público y lo privado en ocasiones se complementan y, en otras, entran en tensión. Pero es una tensión necesaria para replantearnos algunas preguntas claves: ¿cómo vivimos? ¿quién lo decide? Y, sobre todo, ¿por qué aceptamos vivir de cierta forma?

Cuando a finales de 2018 el Ayuntamiento de Barcelona aprobó la fijación de un 30% de vivienda protegida en los nuevos proyectos de vivienda, se generó un gran debate político y económico, poniendo en cuestión ese tema básico que es el derecho a la vivienda. En ese sentido, este proyecto, «que mezcla viviendas protegidas y de mercado en una convivencia sin diferencias», tal como lo describen sus autores, demuestra que se puede hacer vivienda de calidad y tener un posicionamiento político al mismo tiempo. Los espacios compartidos, como las terrazas y las aperturas, permiten no sólo las vistas del paisaje circundante, sino también una calidad medioambiental responsable, además de favorecer las necesarias interacciones sociales entre los habitantes del bloque.

Al visitar el edificio, uno se queda con la sensación de que parte de la intención del proyecto es cambiar lo que entendemos por «lujo», un término habitualmente relacionado con el poder económico. Aquí, en cambio, se transforma en esos pequeños momentos que Perec llamaría «infraordinarios», como un rayo de sol mientras tomas un café o una cerveza en la terraza, una conversación con esos vecinos que tanto hemos echado de menos el último año, o la simple calidez de las baldosas mientras se espera el ascensor.

Ethel Baraona Pohl

<dpr@dpr-barcelona.com>
Arquitecta, Universidad Rafael Landívar, Guatemala, 1998. Sus temas de interés contemplan la ciudad, el espacio público, políticas públicas, literatura y nuevas tecnologías. Su trabajo curatorial comprende Adhocracy (Estambul, 2012), Adhocracy Athens (Atenas, 2015) y Doce fábulas urbanas (Madrid, 2020). Su trabajo ha sido publicado en Open Source Architecture (Londres: Thames and Hudson, 2015), Together! The New Architecture of the Collective (Alemania: Ruby Press, 2017), Architecture is All Over (EE.UU.: Columbia Books of Architecture, 2017), entre otros. Es cofundadora de la oficina de investigación y editorial independiente dpr-barcelona, que es miembro de Future Architecture desde el 2016.