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Una breve historia (arquitectónica) del siglo XX. Revisión, celebración y homenaje a 40 años de «Breve historia de América», de Robert Crumb

Luis Lus Arana

Profesor, Escuela de Ingeniería y Arquitectura Universidad de Zaragoza, España.

Los últimos siglos han supuesto un desarrollo sin precedentes para la humanidad. Pero, a la vez, han generado un cambio radical en el paisaje del planeta, pasando de su condición natural a una antropización a menudo destructiva. Esta historia, contada con la elocuencia del cómic por Robert Crumb, muestra la crudeza de esta transformación y nos ayuda a cuestionar nuestra propia intervención en el planeta.

Obviamente, soy propenso a la hipérbole, pero «Breve historia de Estados Unidos» debe de ser una de las mejores tiras cómicas jamás dibujadas (…). Chris Ware (Hignite, 2006:259).

En 1979, Robert Crumb publicaba en el número de otoño de CoEvolution Quarterly el que sería uno de sus trabajos más inusuales y más celebrados fuera del ámbito underground. «Breve historia de Estados Unidos» (Figura 1) se alejaba de las temáticas y de la crudeza habituales de Crumb para mostrar, a lo largo de doce viñetas, la silenciosa evolución de un lugar cualquiera de Estados Unidos, desde su estado de paisaje virginal hasta convertirse en una anónima intersección que podría situarse en algún lugar del Midwest o en las afueras de Los Ángeles. Aquí, el estilo característico del padre del comix underground, con los recitales sexuales, violencia y viajes lisérgicos que plagaban las desventuras sadomasoquistas de Zap Comix o Weirdo fue dejado de lado, así como las verborréicas reflexiones y diálogos que llenaban habitualmente sus abigarradas páginas.

Figura 1. Una breve historia de América.© Robert Crumb

Esta situación singular no impediría a la historieta convertirse en una imagen icónica, tanto del underground como de la obra de Crumb. Su temática atemporal, así como su publicación en un medio ajeno a la escena under – aunque ligado a la contracultura – favoreció su acercamiento a un público general, a lo que contribuiría su transformación en un popular póster de Kitchen Sink Press en 1981. «Breve historia de Estados Unidos» ha sido reeditada en numerosas ocasiones, volviéndose imprescindible en las monografías de Crumb, e incluso llegando a representar simbólicamente a su autor. Así pareció entenderlo Terry Zwigoff cuando en 1994 cerró su documental biográfico Crumb con estas 12 viñetas. Proyectadas en una secuencia de 51 segundos y acompañadas por A Real Slow Drag, con Scott Joplin al piano, ofrecían un final apropiadamente lúgubre y conciso al relato de la difícil vida del autor.

Crumb: contracultura, arquitectura y ciudad
Pese a su singularidad, ni la temática ni el lugar de publicación resultan tan fuera de lo común. Para fines de los sesenta, y como bandera del cómic contracultural (o ‘comix’), la sombra de Crumb planeaba sobre toda la prensa alternativa. Los cómics e ilustraciones de Crumb serían invitados habituales de publicaciones señeras de la cultura alternativa de la época como OZ, International Times y Friends en el Reino Unido, The East Village Other, Berkeley Barb o Los Angeles Free Press en Estados Unidos, o incluso Actuel, ¡Tout!, y Le Fléau Social en Francia, entre otras muchas. Sin embargo, su presencia no terminaría ahí. El final de los 60 y comienzo de los 70 sería un momento de efervescencia para la prensa alternativa en general, y Crumb haría aparición todo a lo largo de esta: desde little magazines arquitectónicas como el Inflatocookbook de Ant Farm (1970-71), o el número de otoño de 1970 de Architecture Association Quarterly, titulado «Comic Strips», a las muchas revistas promotoras de tecnologías alternativas y de corte ecologista. Entre estas últimas, Crumb colaboraría con ilustraciones de marcado carácter ‘verde’ en periódicos alternativos que promovían el ‘Estados Unidos rural’, como Winds of Change, Fox River Patriot, o The Mendocino Grapevine.

Entre las primeras, destacaría la presencia, no muy conocida por puntual, del dibujante en el decano del movimiento, el Whole Earth Catalogue de Stewart Brand. Su suplemento de 1971, editado por el enfant terrible de la contracultura Paul Krassner llevaría una portada de Crumb (Krassner, 1971), a la que se sumaría ese mismo año la icónica ilustración ‘Keep on Truckin’ (Crumb, 1971:407) para el enciclopédico «Last World Earth Catalog», con el que la publicación cerraba sus puertas. No es de extrañar, por ello, que cuando tres años más tarde Brand retomara la edición con CoEvolution Quarterly, y decidiera darle un formato más cercano al de una revista, incorporando asimismo tiras cómicas, Crumb no tardara en incorporarse. Desde el número 13 (1977) hasta el 43 (1985), y esporádicamente con su transformación a The Whole Earth Review en el número 44, Crumb dibujaría portadas y casi una treintena de historietas que oscilarían entre lo ecológicamente militante – «Trash: What do we throw away?» (Crumb, 1982) – y lo costumbrista. Estas historietas, ácidas y nihilistas, que celebraban lo políticamente incorrecto y se regodeaban en la exhibición del mal gusto, fueron el objeto de numerosas cartas al director. La portada del número 24 (invierno de 1979/80), que mostraba a un obrero con esvásticas en los ojos y un hongo nuclear en la cabeza consiguió impactar tanto a los lectores como a la redacción, provocando que muchos de sus colaboradores solicitaran que no se publicara (Kleiner: 1986). Brand, sin embargo, apoyó siempre la libertad creativa de Crumb, proporcionándole una plataforma para sus historias en una época en que prácticamente había dejado de dibujar.

Tampoco la voluntad documental del espacio urbano que presenta «Breve historia…» resulta extraña en Crumb. Si dejamos fuera la provocación, la obscenidad y el absurdo, nos encontramos con un autor cuya obra es un constante comentario sobre la cultura estadounidense. Este sería un retrato que se volvería más crítico a partir de los setenta, y del que la ciudad y su arquitectura serían parte integral. Hojeando los numerosísimos cuadernos de apuntes de Crumb, es habitual encontrar apuntes de arquitectura, y escenas de la ciudad estadounidense: a veces real, a veces ficticia, a veces ocupada por bellas arquitecturas Art Decó, a veces retratando anónimos bloques de viviendas. Crumb nunca dejaría de dibujar estampas urbanas y arquitecturas históricas. Pero, a partir de los setenta, el dibujante de la fealdad y la sordidez sentiría la necesidad de mirar a ese otro paisaje que la sociedad de consumo había creado, los paisajes del sprawl de Los Ángeles, con sus comercios anónimos, postes de electricidad y letreros luminosos. «La gente no la dibuja, toda esta mierda – decía Crumb en 2013 – La gente no fija su atención en eso porque es feo, es sombrío, es deprimente. (…) Quería que mi trabajo reflejara eso, la realidad de fondo de la vida urbana» (Reznik, 2013).

Breve Historia de Estados Unidos

Siendo un niño que creció en la década de 1950, fui intensamente consciente de los cambios que se estaban produciendo en la cultura estadounidense, y no me gustó demasiado. Fui testigo de la degradación de la arquitectura. (Crumb, 2005:23).

Este es el contexto en el que, ya al filo de los años 80, se gestaría «Breve historia de Estados Unidos». El interés por representar la evolución (y eventual declive) del paisaje urbano es algo que puede datarse hasta la adolescencia de Crumb, y que ya había tocado en una versión onírica – y quizás lisérgica – en una historieta anterior, «Mr Natural’s 719th meditation» 1 de 1970. En ella, Crumb se apropiaba de un tropo más común de la visión satírica europea sobre el desarrollismo americano y mostraba a lo largo de tres apretadas páginas con 34 viñetas, la emergencia y desaparición de un boom town alrededor del personaje principal, que medita tranquilamente en el desierto. «Breve historia…» se situaría en un punto intermedio entre la ficción absurda de «Mr. Natural…» y la vocación documentalista de los sketchbook reports de Harlem o Bulgaria que Crumb había realizado para la revista Help! en los comienzos de su carrera a mediados de los 60 (Crumb, 1999), dibujando una crónica ficticia pero sorprendentemente fiel de la evolución de Estados Unidos durante algo más de un siglo. Las viñetas no indican una cronología específica, pero la historia funciona particularmente bien si se entiende que muestra una crónica, década a década, desde 1850 hasta 1960, la década en la que Crumb, comenzaba su carrera 2.

Así, la primera estampa, que mostraba un paisaje sin intervención humana, situaría la aparición del ferrocarril en la segunda viñeta en 1860, y la de la línea del telégrafo, junto con la granja de un colono y una primitiva calzada de tierra apisonada, en 1870. La década de 1880, que comenzaría en la cuarta viñeta, vería la aparición de los primeros vecinos, que en las dos décadas siguientes darían paso a toda una población rural: el camino original sería progresivamente ensanchado y la vía férrea sería desdoblada en 1890, momento en el cual a los postes que sujetan el hilo telegráfico ya se habían sumado varios pisos de tendido, como corresponde a los años en que el teléfono hacía su aparición en la Costa Este de Estados Unidos. Para 1900, el primer plano del dibujo se había transformado en una intersección, en cuyo ángulo un sencillo poste sujeta los carteles que informan del nombre de unos caminos ya ascendidos a la categoría de calles. Pese a su aspecto aún semirural, esta sexta viñeta, que cerraba la segunda página, dejaba entrever lo que estaría por venir: al fondo, tras la línea ferroviaria, unos edificios con aspecto de almacén hablan del florecimiento del comercio. Con apenas unos ligeros trazos, el lector los identifica como letreros. A la espalda de la granja original, donde hasta hace poco había pequeñas construcciones agropecuarias, se alza ahora un edificio de ladrillo con su pared medianera rozando el edificio de madera.

Como apuntaba al comienzo, la «Breve historia…» de Crumb ha sido publicada en formatos diversos desde su primera aparición, una adaptabilidad favorecida por la estructura de su narrativa. Compuesta por viñetas siempre del mismo tamaño que reproducen constantemente un mismo encuadre, la historia no parece, a priori, depender para su correcta lectura de la estructura de sus páginas, como sí ocurre en la mayoría de cómics, permitiendo entenderla como una simple secuencia de imágenes aisladas que se presta particularmente a ser remontada en otros formatos. En uno de los extremos nos encontraríamos con la simultaneidad del póster publicado por Kitchen Sink Press en 1981, que componía la secuencia completa en una única y apabullante página. En sentido contrario, estaría la secuencia fílmica con la que Zwigoff cerraba su documental. Pese a ello, analizando la publicación original sí pueden encontrarse delicadezas narrativas que se pierden al romper la estructura de la página. Puede argumentarse que, utilizando una estrategia tradicional en el cómic, cada página acababa con una suerte de cliffhanger, introduciendo un elemento que en cierto modo anunciaba el desarrollo posterior de la historia. Las dos primeras páginas, que en la cronología apuntada concluían con el cambio de siglo, retrataban el surgir de la vida urbana. La primera finalizaba con la construcción de la primera granja en un territorio anteriormente virgen. El final de la segunda, en el que ésta había sido relegada a la condición de pequeña vivienda situada en una minúscula parcela en esquina, marcaba por otra parte un punto de inflexión en la historia. Las dos páginas siguientes, aun con sus continuos cambios década a década, retrataban ya en gran medida el mundo que conocemos. Curiosamente, viéndolas, el lector se enfrenta a una sensación de tiempo detenido: una mirada rápida a esta segunda mitad parece mostrar un paradójico estancamiento del desarrollo anterior, que se produce con la llegada de un siglo XX asociado históricamente a la dramática aceleración del progreso.

Seguramente esto no es casual. En la retrospectiva que Whitechapel Gallery le dedicó en 2005, Crumb rememoraba la despersonalización que sufriría durante los 50 y primeros 60 la localidad de California donde su familia se había mudado:

Contemplé el derribo del viejo centro de Oceanside antes de la guerra y la construcción de una arquitectura moderna inferior. Incluso siendo un niño me pareció que todo esto estaba mal. Los viejos cines, las fachadas de las tiendas, los bonitos y estilizados edificios Art Decó de las décadas de 1920 y 1930 fueron reemplazados por cuadradas cajas de estuco sin ningún carácter (Crumb, 2005:49).

Sin embargo, pese a esta falta de carácter, Crumb consigue que las arquitecturas de «Breve historia…» estén perfectamente caracterizadas, cada una evidenciando el momento temporal al que pertenecen. El gusto de Crumb por un estilo colindante con el feísmo, abigarrado y cargado de aparente improvisación, puede soslayar, en los ojos del espectador casual, la apabullante pericia técnica en todos los ámbitos – composición, manejo de la figura humana, sombreado, tipografía – de un autor al que Robert Hughes, el afamado crítico de TIME, calificaría como «el Brueghel de la segunda mitad del siglo XX»3. Antes, Hughes ya lo había calificado como el William Hogarth de su tiempo, y esta es quizá una caracterización más precisa, pues habla de la habilidad del ojo de Crumb para analizar y captar la realidad a través de sus detalles.

Si, estructuralmente, la escena urbana de estas dos páginas aparentemente banales resulta engañosamente similar, es porque Crumb concentra su capacidad para revelar la historia de estas últimas décadas en los aparentemente pocos cambios que se producen entre sus engañosamente repetitivas viñetas. Para 1910, el tendido eléctrico se ha multiplicado, apoderándose de unas calles de las que ya no desaparecerá nunca y donde los coches de caballos conviven con los tranvías. De hecho, la evolución del transporte será, hasta el final, un elemento fundamental en la caracterización del espacio urbano. En 1920 es el tranvía, ya con tamaño de trolebús, el que convive con un automóvil que comienza a infestar las calles, hasta que aquel conozca su desaparición definitiva en 1950, sustituido por el autobús. En las últimas cinco viñetas, el cambiante diseño de los automóviles ayuda a informar al lector de la época en que se encuentra. Incluso su desaparición, en las desiertas calles de la viñeta 9, parece confirmar que esta se desarrolla durante la Gran Depresión, aspecto subrayado por los locales comerciales clausurados y la falta de humo en las chimeneas de las industrias, que evidencia su clausura. Junto a ellos hay muchos otros detalles insertados por Crumb para favorecer la ubicación temporal del lector: semáforos que aparecen y desaparecen, iluminación urbana cada vez más moderna y abundante, cajas eléctricas que se adosan a los postes. La señal de cruce que ocuparía el paso a nivel del ferrocarril es sustituida por una luz de cruce en 1940 (dos en la década siguiente), junto con su correspondiente barrera; la variada señalética y cartelería evoluciona y es reemplazada a lo largo del tiempo. Mención especial merecen los productos anunciados – «El Ropo Cigars, 5c», «Old Kentucky Bourbon» – los cambiantes nombres de los locales – «Oswald’s Refreshments», en 1910, que pasaría a llamarse «Oswald’s Lunch» en la década siguiente, antes de su cierre en 1930, «Myers Drug Store» en los años 20, «Bippy’s Motors, used cars» en los 50 – así como las marcas comerciales: un cartel instando a beber Coca Cola aparece por vez primera en 1920 ocupando toda una fachada de la antigua granja reconvertida en comercio4. Mientras, las viñetas correspondientes a los años 40 y 50 reflejan la explosión del mercado del automóvil durante la segunda posguerra, apareciendo dominadas por un cartel de la compañía petrolera Texaco, sustituida por Esso en la imagen de 1960 5.

Un momento particularmente significativo dentro de esta mitad de la historia tiene que ver, sin embargo, con la desaparición del único elemento no fabricado por el hombre. De nuevo en su texto autobiográfico «Poor Clod», Crumb recordaba cómo en los 50 sus padres

(…) compraron una casa en un nuevo barrio suburbano, una entre centenares de casas que seguían y seguían. Eran cajas sin gusto y sin árboles. Volví allí en los 90 para echar un vistazo y habían llevado a cabo una cierta personalización en las casas, pero los árboles nunca llegaron. No había árboles (Crumb, 2005:49-50).

Si la historia había comenzado con la visión de un bosque con las siluetas de algunos animales visibles al fondo, la primera página concluía no sólo con la aparición de la primera estructura construida, sino con una dramática reducción del área boscosa. Como compensación, un nuevo árbol había sido plantado junto a la granja. La segunda página abundaría en ambos procesos, con nuevos edificios y menos árboles, hasta que en su última viñeta únicamente quedaría, ya de tamaño considerable, el perteneciente a la antigua granja, ahora encerrado en su parcela. Tras resistir dos décadas más, el árbol, y con él prácticamente todo rastro de vegetación, desaparecería finalmente en la última viñeta de la página 3. Tras él, las siguientes viñetas verían la paulatina eliminación de los elementos que habían caracterizado la escena en su comienzo. La granja, luego simple vivienda unifamiliar y después local comercial, sería progresivamente arrinconada y sepultada por un sinfín de elementos hasta desaparecer, dejando paso al aparcamiento y, en la última viñeta, a la tienda de la estación de servicio (Stop’n Shop). A la derecha en la misma imagen y al otro lado de una carretera plagada de automóviles, un nuevo desarrollo residencial se alzaba sobre el antiguo tendido del desaparecido ferrocarril; ‘un nuevo barrio suburbano’, irónicamente bautizado como ‘Oakwood Village’ y constituido por casas iguales que siguen hasta perderse en el horizonte.

Décadas más tarde, la revista TIME revelaría que, a finales de los 80, Crumb convenció a un fotógrafo amigo suyo para que lo condujera por calles comerciales y «lúgubres suburbios recién construidos» de California y fotografiara «esquinas comunes (…) usando metódicamente la cámara para captar lo que nuestros ojos crecientemente desatentos han sido entrenados para ignorar». Para Crumb, «este material no ha sido creado para ser visualmente agradable, y no somos capaces de recordar exactamente qué aspecto tiene. Pero este es el mundo en que vivimos» (Reznik, 2013). El artículo sostenía que estas fotografías serían indispensables en el trabajo posterior de Crumb y que sus detalles acabarían impregnando su trabajo en Weirdo, la revista que publicaría con su mujer, Aline Kominsky entre 1981 y 1993. Para ilustrarlo, mostraba una serie de instantáneas de esquinas de Sacramento, tomadas alrededor de 1988, junto a la ya citada portada de Weirdo nº 12 y el final de «Breve historia…»6 entre otros. Independientemente de si fueron o no anteriores, el artículo sí acertaba al concluir que «lo que sugiere su dedicación a estas minucias antiestéticas en esta antología es que, por muy extravagantes, estridentes o llamativos que los cómics de Crumb lleguen a ser, lo duradero de su efecto proviene de lo firmemente arraigados que están en los banales referentes de nuestro mundo real» (Reznik, 2013). Y es su habilidad para captar este último, podríamos añadir, lo que hace que su «Breve historia…» mantenga intacta su insana capacidad de fascinación, como lúcida mirada contra-venturiana a una realidad urbana cuya existencia se reivindica sin ápice de romanticismo.

Coda: Breve historia arquitectónica del siglo XX
Por supuesto, la visión de Crumb es un lúcido reflejo de la realidad, construido con una mirada que se ha fijado en las arquitecturas genéricas que componen el corpus mayoritario de nuestro paisaje urbano, una degradación a menudo invisible a los ‘ojos que no quieren ver’. Las cuatro páginas que acompañan a este texto pretenden ser tanto un homenaje como una crítica – pero no hacia Crumb – y sugieren cómo sería esta historia contada por un arquitecto, acostumbrados como estamos a imaginar el siglo XX como una sucesión de clímax arquitectónicos. El final es un guiño a otra efeméride coincidente, octubre de 2019, y a las tres viñetas que Crumb añadiría a la historieta en 1988, planteando tres posibles escenarios futuros para el lugar.

Figura 2. Actualmente, estamos en el 2019 de Blade Runner (LA, California). No hay coches voladores, pero al menos la realidad no es una distopía. ©Klaus

Figura 3. Actualmente, estamos en el 2019 de Blade Runner (LA, California). No hay coches voladores, pero al menos la realidad no es una distopía. ©Klaus

Figura 4. Actualmente, estamos en el 2019 de Blade Runner (LA, California). No hay coches voladores, pero al menos la realidad no es una distopía. ©Klaus

Figura 5. Actualmente, estamos en el 2019 de Blade Runner (LA, California). No hay coches voladores, pero al menos la realidad no es una distopía. ©Klaus

1 «Mr. Natural’s 719th meditation». En: Mr Natural nº 1, San Francisco Comic Book Company, (Agosto, 1970). Significativamente, esta historia, cuyas páginas están construidas sobre una trama de 3 × 4 viñetas casi cuadradas (únicamente la primera viñeta es mayor, ocupando una fila completa), también ha sido recientemente recompuesta en formato de póster, lo que subraya este paralelismo. Ver: Wood (2018).

2 Nacido en 1943, Crumb empezó a dibujar profesionalmente para una compañía que producía postales en 1962. La estructura básica de esta cronología ha sido extraída de: https://www.reddit.com/r/collapse/comments/9iv766/a_short_history_of_america_by_r_ crumb_and_joni/

3 «Creo que Crumb es, básicamente… el Brueghel de la segunda mitad del siglo XX. Quiero decir, no hubo un Brueghel de la primera mitad, pero hay uno de la última mitad, y ese es Robert Crumb». Robert Hughes en Crumb (Zwigoff, 1995).

4 Este es, quizás, uno de los pocos momentos en que Crumb, trabajando antes de la era de Google, no se atiene estrictamente al período. Aunque ‘Tome Coca-Cola’ fue el eslogan oficial de la marca durante las dos primeras décadas desde la fundación de la compañía en 1886, y se mantendría en vigor en carteles y anuncios, a partir de 1904 los eslóganes cambiarían con mayor frecuencia, a veces anualmente. Los años veinte serían una de las décadas en que estos cambios serían más frecuentes, con un total de nueve, comenzando con «Tres millones al día», instaurado en 1917, y concluyendo con el hoy icónico «La pausa que refresca», introducido en 1929.

5 Alexander Wood apunta otro detalle mínimo que encontró al colorear las imágenes, que parece otra estrategia de Crumb para subrayar este aspecto: desde el inicio de la ‘mitad contemporánea’ de la historia, en 1910, una tapa de registro indicaba la existencia de algún tipo de alcantarillado, si bien las calles aun parecen de tierra apisonada. El grafismo de la década de 1940 sugiere que las calles han sido asfaltadas y se han instalado sumideros para facilitar la circulación. Ver: Wood (2018).

6 Recordando su conversación con Crumb sobre «Breve historia…», Alexander Wood apunta lo siguiente: «Mientras hablaba por teléfono con rC (Robert Crumb), señalé uno de los detalles de la imagen y dije: “Siempre me pregunto si sacaste esta imagen de varias fotografías históricas o de tu imaginación”. Crumb respondió: “Dibujé esa imagen usando únicamente mi imaginación. Ojalá hubiera encontrado algunas fotos. Habría sido más preciso. Por ejemplo, un error que cometí fue en las señales de cruce del ferrocarril. Las señales reales tienen la palabra ‘crossing’ en una tabla, y ‘rail’ y ‘road’ por separado en la de atrás. Por error, les di la vuelta y dividí la palabra ‘crossing’”» (Wood: 2018).

CRUMB, Robert. «Keep on Truckin’…». Last World Earth Catalog (1971).

CRUMB, Robert. «Trash: What do we throw away?». CoEvolution  Quarterly 35 (Autumn, 1982): 126-129.

CRUMB, Robert. Sketchbook Reports. Paris: Cornélius, 1999.

CRUMB, Robert. «Poor Clod». In: Peter Poplaski, Robert Crumb. The R. Crumb Handbook. London: mQ Publications, 2005.

HIGNITE, Todd. In the Studio: Visits with Contemporary Cartoonists. New Haven; London: Yale University Press, 2006.

KLEINER, Art, «Appendix: A History of CoEvolution Quarterly (to 1986)». En Kleiner, Art; Brand, Stewart, News that stayed news, Ten Years of CoEvolution Quarterly, 1974-1984. San Francisco: North Point Press, 1986.

KRASSNER, Paul (ed.). «The Last Supplement to The Whole Earth Catalogue». The Realist 89 (1971).

REZNIK, Eugene. «R. Crumb’s Snapshots: Source Material of the Legendary Comic Artist». TIME (online), (30 septiembre 2013).

Wood, Alexander. «Mr. Natural’s 719th Meditation Signed & Numbered Serigraph Print». The Newsletter for the Official Robert Crumb Website R.Crumb.com, April 22, 2018.

ZWIGOFF, Terry. Crumb. New York: Sony Picture Classics, 1995.

Luis Miguel Lus Arana

<koldolus@gmail.com>
Arquitecto (2001) y Doctor en arquitectura (2013) por la Universidad de Navarra. Master in Design Studies, con la especialidad en Teoría e Historia por la Graduate School of Design de la Universidad de Harvard (2008). Su investigación se centra en las interacciones entre arquitectura, artes visuales y mass-media, fundamentalmente cine, cómic y fotografía, así como la historia de la arquitectura y el urbanismo visionarios. Su investigación ha sido publicada en revistas como Architectural Design, Proyecto, Progreso, Arquitectura, EGA, ORA Revista de Arquitectura, entre otras. Su obra gráfica y sus textos de crítica, publicados bajo el seudónimo ‘Klaus’, han aparecido en medios como Arquine, Architectural Review, A10, Harvard Architectural Design, o Uncube, y ha sido expuesta en el Art institute of Chicago, el CCE de Ciudad de México, o Harvard GSD. Desde 2012 es profesor de Composición Arquitectónica en el Departamento de Arquitectura de la Universidad de Zaragoza, España.